El Gobierno de Cuba dio a conocer un paquete de medidas orientadas a reactivar su economía mediante una mayor integración de los ciudadanos que residen en el extranjero. El anuncio, realizado en televisión nacional, ha sido comparado por algunos analistas con procesos de apertura económica similares a la llamada perestroika, por su enfoque en flexibilizar estructuras tradicionales.
Durante el programa Mesa Redonda, el viceprimer ministro y titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, explicó que estas disposiciones buscan incentivar la participación directa de la diáspora cubana en sectores clave del país.
Entre las decisiones más relevantes se encuentra la autorización para que cubanos en el exterior, incluso sin residencia permanente en la isla, puedan convertirse en socios o propietarios de empresas privadas. Esta apertura no se limita a pequeños emprendimientos, sino que también abarca proyectos de gran escala, incluyendo infraestructura y otras iniciativas estratégicas.
Asimismo, se permitirá la creación de alianzas entre empresarios radicados fuera del país y entidades cubanas, tanto privadas como estatales, ampliando así las oportunidades de cooperación y desarrollo económico.
En el ámbito agrícola, el Gobierno contempla la entrega de tierras bajo la modalidad de usufructo, lo que facilitará la inversión en proyectos productivos y el aprovechamiento de experiencias adquiridas en el extranjero.
Otra transformación significativa se produce en el sector financiero. Las autoridades habilitarán la participación de cubanos residentes fuera del país en el sistema bancario nacional, permitiéndoles abrir cuentas en divisas y operar dentro del mercado financiero cubano. Estas medidas buscan facilitar inversiones, transacciones y la canalización de capital hacia la economía local.
El funcionario también señaló que Cuba mantiene su disposición a comerciar con empresas de Estados Unidos, aunque reconoció que estas posibilidades siguen condicionadas por las sanciones económicas vigentes.
Según el Gobierno, este conjunto de reformas tiene como objetivo diversificar las fuentes de financiamiento, dinamizar la actividad económica y estrechar los vínculos con la comunidad cubana en el exterior. Además, se prevé que los interesados puedan acceder a instrumentos como fondos de inversión, licencias financieras y proyectos de cooperación, con el fin de impulsar el crecimiento en distintos sectores del país.




