Un brote grave de meningitis B en la Universidad de Kent ha provocado la muerte de dos estudiantes y la hospitalización de 13 más, mientras la enfermedad comienza a reportarse también en Francia. Las autoridades sanitarias británicas y francesas han advertido sobre la propagación de esta infección potencialmente mortal.
La UKHSA (Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido) confirmó que varios casos corresponden a la cepa B y continúa investigando otros posibles contagios. Francia notificó un caso relacionado con un estudiante que había viajado desde Kent. El brote se ha concentrado en residencias universitarias y en el Club Chemistry de Canterbury, visitado por más de 2.000 personas entre el 5 y 7 de marzo. Las autoridades recomiendan que quienes asistieron al local reciban tratamiento antibiótico preventivo.
Escasez de vacunas privadas
La demanda de vacunas contra el meningococo B ha alcanzado niveles “sin precedentes”, según la Asociación Nacional de Farmacias y la Asociación de Farmacias Independientes. La inmunización privada, que cuesta aproximadamente 150 libras por dosis, se ha agotado en numerosas farmacias, y algunos establecimientos han multiplicado su demanda hasta 65 veces.
El secretario de Salud británico, Wes Streeting, aseguró que existen reservas suficientes y que cualquier vacunación necesaria se ofrecerá gratuitamente a través del NHS, evitando que los pacientes tengan que recurrir al mercado privado. Además, instó a los jóvenes a no compartir bebidas, cigarrillos electrónicos ni besos apasionados mientras dure el brote.
Medidas preventivas y riesgo en jóvenes
Los estudiantes de secundaria y universidad son los más vulnerables debido a la convivencia en espacios reducidos y su vida social activa. Los expertos subrayan que la detección temprana y el tratamiento inmediato con antibióticos son esenciales para prevenir complicaciones graves o la muerte.
La situación ha evidenciado la necesidad de coordinación entre autoridades sanitarias, farmacias y centros educativos para contener la propagación y garantizar que los jóvenes tengan acceso a vacunas y tratamientos. La UKHSA sigue rastreando contactos y monitorizando posibles nuevos casos para frenar la expansión del brote.




