El ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT), Rafael Santos Badía, afirmó que la República Dominicana debe avanzar hacia una transformación integral del sistema educativo con miras a preparar el capital humano que requerirá el país en el año 2036.
El funcionario explicó que la propuesta no responde a una medida coyuntural, sino a una visión de Estado orientada a formar ciudadanos “para la vida” y a duplicar el tamaño de la economía mediante una reforma estructural del sistema educativo.
Propuesta de reforma y alcance
Santos Badía señaló que la transformación debe abarcar desde la primera infancia hasta la educación superior, con un sistema articulado que conecte todos los niveles formativos, desde los CAIPI hasta el doctorado.
Indicó que el objetivo es construir un modelo educativo más flexible, capaz de adaptarse a los distintos ritmos de aprendizaje y a las nuevas demandas del mercado laboral, en un contexto de cambios tecnológicos acelerados.
Referencias internacionales
El ministro sostuvo que la tendencia internacional apunta hacia sistemas educativos integrados, al señalar que la mayoría de los países de América Latina operan bajo un modelo unificado de gestión educativa.
Citó como ejemplos a naciones como México, España, Brasil, Chile y Francia, donde la política educativa se concentra en estructuras ministeriales únicas, aunque con particularidades según cada sistema.
Enfoque en tecnología y modernización
Durante sus declaraciones, el funcionario advirtió que la República Dominicana debe acelerar su adaptación a los cambios tecnológicos globales, especialmente en áreas como inteligencia artificial y transformación digital.
Señaló que el país debe reforzar competencias básicas como lectura, escritura, ortografía y comprensión, como base para enfrentar los retos de la educación moderna.
Santos Badía cuestionó la estructura educativa vigente, al considerar que responde a esquemas tradicionales poco flexibles frente a las necesidades actuales de aprendizaje.
Planteó la necesidad de revisar la carga de asignaturas y los tiempos escolares, al considerar que los modelos actuales no se adaptan a la diversidad de ritmos de los estudiantes.




