El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha instalado una estatua de Cristóbal Colón en los terrenos de la Casa Blanca, reafirmando su postura de ensalzar al navegante y desafiar las políticas consideradas “woke”, que buscan cuestionar o eliminar símbolos históricos.
La escultura se encuentra frente al Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower y es visible desde la Avenida Pennsylvania NW y la Calle 17 NW. Se trata de una réplica de la estatua original inaugurada en 1984 en Baltimore por el entonces presidente Ronald Reagan, que fue derribada por manifestantes el 4 de julio de 2020 durante protestas contra símbolos coloniales y racistas.
Tras la muerte de George Floyd en 2020, Estados Unidos experimentó una ola de manifestaciones antirracistas que derivaron en la retirada de numerosos monumentos asociados con la esclavitud, la colonización o el racismo. Muchas estatuas de Colón fueron vandalizadas o retiradas de forma oficial en ciudades como Boston, Richmond, Saint Paul y Baltimore.
La figura de Colón se ha convertido en un símbolo de disputa ideológica. Mientras el presidente Joe Biden promovió el Día de los Pueblos Indígenas para reconocer la historia de los pueblos originarios, Trump revirtió esta medida en 2025, proclamando el Día de Colón y fomentando celebraciones en honor al “héroe estadounidense original”.
El mandatario también ha mostrado un fuerte interés por remodelar la Casa Blanca y otros espacios de Washington, incluyendo la demolición del Ala Este para construir un salón de baile y la propuesta de un Arco de Trump inspirado en el de París, buscando dejar un legado visible en la capital estadounidense.




