La Organización de Energía Atómica de Irán denunció este martes un nuevo ataque contra la central nuclear de Bushehr, en el contexto de la creciente escalada militar que involucra a Israel y Estados Unidos.
Según las autoridades iraníes, el bombardeo no provocó daños materiales, técnicos ni víctimas humanas, y la planta continúa operando con normalidad.
Confirmación internacional
El Organismo Internacional de Energía Atómica confirmó haber sido informado sobre el impacto de un proyectil en las instalaciones, aunque reiteró que la situación dentro de la central se mantiene estable.
El director del organismo, Rafael Grossi, volvió a hacer un llamado urgente a la moderación, advirtiendo sobre los riesgos de atacar infraestructuras nucleares en medio de conflictos armados.
La central de Bushehr, construida con apoyo de ingenieros rusos, ya había sido alcanzada parcialmente días atrás, lo que incrementó la preocupación internacional.
A diferencia de otras instalaciones nucleares iraníes como Natanz e Isfahan, esta planta no había sido blanco frecuente de ataques, lo que eleva la alarma sobre una posible ampliación de los objetivos militares.
Rusia evacúa personal y advierte consecuencias
Tras los incidentes recientes, la agencia nuclear rusa Rosatom anunció la evacuación de la mayoría de su personal en la zona.
Desde Moscú, el Kremlin también elevó el tono de alerta. Su portavoz, Dmitri Peskov, advirtió que cualquier ataque contra esta instalación podría tener “consecuencias irreparables”, debido al potencial riesgo nuclear.
Escalada con impacto global
El ataque se produce en medio de una creciente tensión regional, donde los enfrentamientos han ido ampliando su alcance hacia infraestructuras estratégicas.
La situación en Bushehr pone en evidencia el delicado equilibrio entre operaciones militares y seguridad nuclear, un factor que podría tener repercusiones no solo regionales, sino también globales.




