El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, sostuvo un encuentro en Pekín con el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, donde alertó que cualquier ofensiva contra infraestructuras nucleares en Oriente Medio podría desencadenar efectos “imprevisibles” y agravar la crisis regional.
Durante la reunión, el canciller chino subrayó la urgencia de evitar una escalada del conflicto y enfatizó que solo un cese inmediato de las hostilidades, junto con la reanudación del diálogo diplomático, permitirá abordar de raíz las tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel.
Wang también destacó el rol fundamental de la OIEA en la supervisión nuclear global y reiteró la disposición de su país para reforzar la cooperación con este organismo, con el objetivo de proteger el sistema internacional de no proliferación y fortalecer el papel de la Organización de las Naciones Unidas.
Por su parte, Grossi instó a la comunidad internacional a trabajar de manera conjunta frente a los desafíos actuales, calificándolos de preocupantes, y manifestó la voluntad de la agencia de intensificar la coordinación con China para resolver puntos críticos y fomentar el uso pacífico de la energía nuclear.
En paralelo, el titular de la OIEA señaló recientemente que podrían llevarse a cabo nuevas negociaciones entre delegaciones de Irán y Estados Unidos en Islamabad, donde Washington plantearía como condición un “enriquecimiento cero” por parte de Teherán.
En medio de la crisis, China ha incrementado su actividad diplomática en la región tras los enfrentamientos iniciados a finales de febrero, cuando ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán provocaron una respuesta de Teherán con misiles y drones, además del bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz, clave para el tránsito de petróleo a nivel mundial.
Como parte de sus gestiones, Pekín envió a su representante especial para Oriente Medio, Zhai Jun, a una gira por varios países, incluyendo Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Kuwait, Catar y Egipto, así como encuentros con el Consejo de Cooperación del Golfo y la Liga Árabe, en un esfuerzo por impulsar la estabilidad regional.




