El Pentágono rechazó categóricamente las versiones que señalan que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, intentó adquirir acciones en grandes compañías del sector militar antes del estallido de la guerra con Irán.
El portavoz de la institución, Sean Parnell, calificó la información publicada por el diario británico Financial Times como “falsa y fabricada”. Según el medio, un corredor asociado a Hegseth habría gestionado una inversión millonaria en un fondo enfocado en empresas de armamento y tecnología militar.
El reporte indicaba que el intermediario, vinculado a Morgan Stanley, se habría comunicado en febrero con BlackRock para colocar capital en el fondo Defense Industrials Active, días antes de una operación militar estadounidense contra Teherán.
Parnell negó rotundamente estas afirmaciones y aseguró que ni Hegseth ni sus representantes realizaron gestiones de ese tipo. Además, denunció que se trata de una acusación sin fundamentos destinada a confundir a la opinión pública, exigiendo una rectificación inmediata.
La controversia ha reavivado el debate sobre la transparencia y los posibles conflictos de interés entre funcionarios con acceso a información sensible en materia de defensa. Expertos señalan que los movimientos financieros en sectores estratégicos suelen ser objeto de escrutinio, incluso cuando no existen pruebas de irregularidades.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió sobre una posible devastación de los recursos energéticos e infraestructura clave de Irán si no se alcanza pronto un acuerdo que ponga fin al conflicto, que ya entra en su quinta semana.




