Turquía, Pakistán, Indonesia y cinco naciones árabes expresaron este jueves su firme rechazo a la reciente legislación aprobada por el Parlamento israelí, la cual permite aplicar la pena capital a ciudadanos palestinos condenados por asesinato en Cisjordania ocupada.
En un comunicado conjunto, los ministros de Exteriores de Turquía, Pakistán, Indonesia, Egipto, Jordania, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar denunciaron que esta medida facilitaría, en la práctica, la imposición exclusiva de la pena de muerte contra palestinos. Según señalaron, se trata de una disposición que evidencia políticas cada vez más excluyentes y vulnera derechos fundamentales.
Los cancilleres advirtieron que esta normativa podría agravar las tensiones en la región y afectar la estabilidad, en un contexto ya marcado por conflictos prolongados. Asimismo, manifestaron su profunda preocupación por la situación de los presos palestinos bajo custodia israelí, citando informes que apuntan a abusos continuados, como torturas, tratos degradantes, privación de alimentos y limitaciones a derechos básicos.
De acuerdo con organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y entidades médicas de derechos humanos, estas prácticas forman parte de un patrón de violaciones reiteradas. En ese sentido, los países firmantes calificaron las acciones como discriminatorias y exigieron mayor rendición de cuentas.
Finalmente, instaron a la comunidad internacional a intensificar esfuerzos para evitar un deterioro mayor de la situación y contribuir a la estabilidad regional. La aprobación de la ley ha generado una ola de reacciones críticas a nivel global, mientras la Liga Árabe prevé reunirse de forma extraordinaria para consensuar una respuesta conjunta.




