Durante el Sermón de las Siete Palabras de este Viernes Santo, la Iglesia católica centró su mensaje en la situación de la mujer en la sociedad dominicana, advirtiendo sobre el incremento de los feminicidios y las condiciones de vulnerabilidad que enfrentan muchas familias.
La reflexión estuvo basada en la tercera palabra de Jesús en la cruz, tomada del Evangelio de Juan: “He aquí a tu hijo; he aquí a tu madre”. El mensaje fue pronunciado por el diácono José Ricardo Rosado Acosta.
Realidad de las mujeres
El religioso destacó que, según análisis de informaciones publicadas en medios, un número significativo de hogares en el país está encabezado por mujeres, lo que evidencia su papel como principal sostén familiar.
No obstante, señaló que muchas viven en condiciones de vulnerabilidad económica y emocional, enfrentando solas responsabilidades como la crianza de los hijos, el cuidado de familiares enfermos o envejecientes, la inestabilidad laboral y la inseguridad.
Violencia y feminicidios
Rosado Acosta advirtió que esta realidad se agrava con la violencia de género. Indicó que en los últimos años se han registrado numerosas denuncias por agresiones en el ámbito doméstico y sexual, así como decenas de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas.
A su juicio, estos hechos reflejan una crisis profunda en el respeto a la vida y la dignidad de la mujer, además de evidenciar fallas en la convivencia social.
Factores que agravan la situación
El mensaje también hizo referencia a problemáticas como la ruptura de los vínculos familiares, la infidelidad, la soledad y la falta de apoyo en situaciones difíciles, incluyendo embarazos no planificados. Asimismo, se señaló la persistencia de patrones culturales que minimizan el rol de la mujer.
Llamado a la acción
La Iglesia exhortó a la sociedad a no ser indiferente ante esta realidad y a comprometerse con la protección y acompañamiento de las mujeres en situación de riesgo.
Finalmente, se destacó que esta tercera palabra invita a permanecer solidarios frente al sufrimiento humano y a transformar el dolor en acciones concretas de apoyo, responsabilidad y compromiso social.




