La capital de La Habana vive una transformación visible en su movilidad urbana, marcada por la proliferación de triciclos eléctricos que se han convertido en una alternativa clave ante la escasez de combustible que afecta a la isla.
Estos vehículos, muchos de ellos adaptados para transportar pasajeros, circulan por avenidas que hasta hace poco estaban dominadas por automóviles tradicionales. Hoy, la falta de gasolina y la reducción del transporte público han impulsado el uso de estos medios más económicos y accesibles.
“Estos triciclos resuelven bastante la situación. Lo único malo es que cuando llega una hora determinada empiezan a subir los precios”, comenta Liset de la Caridad, usuaria frecuente de este servicio, quien asegura gastar hasta 1,000 pesos diarios en transporte, una cifra significativa en un país donde el salario mínimo ronda los 2,100 pesos cubanos.
La crisis energética que enfrenta Cuba desde 2024 ha provocado un fuerte impacto en la vida cotidiana. Las fallas en centrales termoeléctricas, sumadas a la falta de divisas para importar combustible, han reducido drásticamente la disponibilidad de transporte, el funcionamiento de negocios y la actividad económica en general.
Ante este panorama, el oficio de conductor de triciclos eléctricos ha surgido como una opción laboral para muchos ciudadanos. “Antes trabajaba en la construcción, pero ahora no hay mucho empleo. Con esto al menos ayudamos a la población”, explica Alberto Duani, quien se dedica a este servicio.
El fenómeno también ha abierto oportunidades para mujeres como Yamiselis Alfonso, quien conduce uno de estos triciclos en una ruta fija dentro de la ciudad. Su jornada puede extenderse hasta 12 horas diarias, transportando pasajeros en trayectos de varios kilómetros.
Mientras tanto, el Gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel ha reconocido la gravedad de la situación energética, señalando que el país ha enfrentado períodos en los que no ha recibido combustible. Aunque recientemente llegó un cargamento de crudo ruso para aliviar la crisis, expertos advierten que el suministro sigue siendo insuficiente frente a la demanda diaria.
La escasez ha obligado a reducir el transporte interprovincial, limitar servicios considerados no esenciales e incluso buscar alternativas para trasladar pacientes, evidenciando el alcance de la crisis.
En este contexto, los triciclos eléctricos no solo representan una solución temporal al transporte, sino también un reflejo de la capacidad de adaptación de la población ante una de las peores crisis energéticas que ha enfrentado el país en los últimos años.




