El retorno masivo de vacacionistas por la autopista Duarte se llevó a cabo de manera lenta pero ordenada, bajo estrictas medidas de control implementadas por las autoridades para prevenir accidentes y proteger vidas. En los municipios de Bonao y Villa Altagracia, se hizo cumplir la clausura de balnearios considerados de alto riesgo, como medida preventiva ante posibles crecidas de ríos como Masipedro, Fula y La Peñita.
Decenas de agentes de la Digesett se apostaron en el kilómetro 45 de la autopista, realizando controles para reducir la velocidad de los vehículos y garantizar un tránsito seguro durante el desplazamiento hacia la capital. En los balnearios clausurados, la presencia policial fue constante para impedir el acceso de bañistas.
Comerciantes locales reconocieron la importancia de estas medidas para preservar vidas, aunque señalaron que representaron pérdidas económicas temporales durante el asueto. María Díaz, comerciante de la zona, destacó que “hay que proteger la vida humana, porque uno se pasa el año entero bañándose, que un día no es nada”.
Las disposiciones implementadas también contribuyeron a disminuir emergencias por accidentes de tránsito e intoxicaciones, según reportaron autoridades del Hospital Traumatológico Profesor Juan Bosch. Janet Beato, emergencióloga del centro, afirmó que “las normas de la ministra Faride Raful están funcionando, con control de consumo de alcohol, uso de cascos y supervisión de los agentes de AMET y Digesett”.
El río Fula cuenta con un antecedente trágico: en noviembre de 2023, una crecida repentina dejó entre 4 y 5 fallecidos y varios desaparecidos, lo que justifica la estricta vigilancia y clausura de estos balnearios.
Estas acciones reflejan la prioridad de las autoridades en garantizar la seguridad de los vacacionistas y prevenir tragedias durante las festividades.




