Las tensiones diplomáticas entre Venezuela y Chile volvieron a intensificarse este lunes luego de que el ministro de Relaciones Exteriores venezolano, Yván Gil, afirmara que es “imposible” hablar en serio de relaciones consulares o diplomáticas con ese país mientras el presidente chileno, José Antonio Kast, convierte sus declaraciones en ataques contra Venezuela y sus ciudadanos.
A través de una publicación en su cuenta de Telegram, Gil calificó como “extraña” la intención de Kast de restablecer vínculos diplomáticos, señalando que cada declaración oficial del mandatario chileno está acompañada de críticas o posiciones hostiles hacia Venezuela y los venezolanos. “No se puede pedir diálogo mientras se siembra desprecio, ni hablar de respeto mientras se agrede”, escribió el canciller, agregando que el discurso del presidente de Chile responde más a una estrategia de política interna dirigida a sectores extremistas que a una política exterior seria.
La reacción del canciller venezolano se produjo en respuesta a declaraciones hechas por Kast en Buenos Aires, donde el mandatario chileno aseguró que la eventual salida del presidente venezolano Nicolás Maduro de su cargo permitiría “restablecer relaciones consulares y más adelante relaciones diplomáticas estables” entre ambos países. Kast planteó este escenario durante una rueda de prensa conjunta con el presidente argentino Javier Milei, en el marco de su primer viaje oficial como jefe de Estado de Chile.
En esa misma intervención, Kast también afirmó que su gobierno avanzará en las próximas semanas con la expulsión de inmigrantes irregulares, confiando en que venezolanos y otros extranjeros sin documentos saldrán del país de manera voluntaria una vez se restablezcan vuelos directos y se ofrezcan opciones de retorno.
Las tensiones entre Caracas y Santiago se enmarcan en un historial de relaciones bilaterales marcadas por diferencias políticas y migratorias, exacerbadas tras las elecciones venezolanas de 2024 y la postura crítica de Chile frente al gobierno de Maduro, lo que llevó al cierre de sus respectivas misiones diplomáticas en 2024 y a la expulsión de personal diplomático en ambos países.
Con sus recientes declaraciones, el canciller Gil descartó de plano la posibilidad de avanzar hacia la normalización de relaciones mientras persista el lenguaje hostil, subrayando que toda iniciativa de acercamiento debe basarse en el respeto mutuo y en políticas coherentes con el derecho internacional.




