Yissel Raposo, madre del dominicano Yaxel Lendeborg, campeón de la NCAA con Michigan, expresó su inmenso orgullo por los logros de su hijo: “Él comenzó desde cero, desde abajo. Tocó puertas que no se abrieron, otras sí. Ahora es campeón de la NCAA, y eso llena de orgullo no solo a mí, sino a toda la República Dominicana”.
Para Lendeborg, el baloncesto siempre ha sido sinónimo de diversión. Su madre fue clave para que él mirara más allá de su etapa escolar: “No concebía el baloncesto como algo que continuaría después del último año. Cada partido era casi como un videojuego. Recuerdo un partido de playoffs en el que jugué bien, pero aun así perdimos. La temporada terminó, todos mis compañeros lloraban en el vestuario, y yo pensaba… ¡Qué divertido fue! ¿Dónde vamos a comer ahora?”.
Aunque reconoce ser extremadamente competitivo, Yaxel admite que no tenía una visión clara de su futuro. Sin embargo, su madre tenía un plan: “Movía los hilos detrás de escena, haciendo lo que hace toda madre dominicana: asegurarse de que todo me beneficiara. Llamadas, correos, buscando oportunidades con entrenadores, diciendo a quien quisiera escuchar que su hijo era un gran jugador”.
Yissel incluso logró que Yaxel participara en un campamento de baloncesto cerca de Nueva York, sin que él lo supiera. “Llegamos, jugué, dijeron mi nombre entre los mejores jugadores… ¡Yo pensaba en volver a casa a jugar videojuegos! Pero mi madre no lo aceptaba. Estaba en las gradas hablando con entrenadores de universidades comunitarias y de la NAIA, intentando abrirme puertas”.
El camino hacia Arizona no fue fácil: “Cuando me dijo ‘¡Te vas a Arizona!’, lloré desconsoladamente. Mamá organizó una despedida sin consultarme: amigos, pastel, todo. Lloraba en la furgoneta rumbo al aeropuerto, en el avión, por no conocer a nadie en Arizona, y porque extrañaba la comida dominicana. Pero cuando entré a la cancha en Yuma, todo encajó a la perfección”.
Hoy, Yaxel Lendeborg no solo es una estrella de Michigan, sino también el reflejo del esfuerzo incansable de una madre que creyó en su hijo desde el primer día.




