El arzobispo de la Diócesis Stella Maris, Monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, reconoció la ausencia de la Iglesia católica dominicana en momentos y espacios clave, aunque destacó que este vacío está siendo corregido de manera gradual. Durante una reciente entrevista, el prelado subrayó que la Iglesia se encuentra en un proceso de reorientación y que, a pesar de las críticas, su compromiso con los más vulnerables permanece firme.
Monseñor Ruiz de la Rosa hizo un llamado al gobierno para que adopte medidas preventivas ante tragedias como la ocurrida en el paso a desnivel de la 27 de Febrero con Máximo Gómez, donde lamentablemente perdieron la vida nueve personas. En este contexto, el arzobispo insistió en la necesidad urgente de tomar acciones concretas para evitar situaciones similares en otras partes del país.
A lo largo de su intervención, Ruiz de la Rosa aclaró que el retorno de la Iglesia a la escena pública no tiene la intención de reemplazar el legado del Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, quien considera insustituible. Afirmó que el propósito de la Iglesia en estos momentos es cumplir con su responsabilidad social, enfocándose en resolver los problemas que afectan directamente a su diócesis y a la comunidad.
El arzobispo también se refirió a la menor presencia mediática de la Iglesia, atribuyéndola a su dedicación a los problemas locales, pero garantizó que alzará la voz cuando sea necesario para defender la justicia y la dignidad humana. A pesar de los cambios en los métodos y estilos de la institución, Monseñor Ruiz de la Rosa enfatizó que la Iglesia no se apartará de los más pobres y continuará denunciando las injusticias sociales.
En cuanto a la tragedia del paso a desnivel, donde perdieron la vida nueve personas, Ruiz de la Rosa cuestionó si las autoridades han tomado las medidas necesarias en otros puntos vulnerables del país. “El remedio se aplicó después de la tragedia, pero aún hay lugares donde no se han hecho las adecuaciones necesarias”, manifestó.
El arzobispo concluyó su intervención con una reflexión sobre la importancia de la Iglesia en tiempos de crisis, asegurando que la institución seguirá luchando por el bienestar de los más necesitados, sin desvincularse de su misión fundamental de acompañar a los pobres en su camino de esperanza y justicia.




