El Departamento de Estado de Estados Unidos presentó un nuevo informe en el que acusa al gobierno cubano de mantener durante décadas actividades de espionaje, infiltración e influencia política dirigidas contra instituciones estadounidenses.
El documento asegura que Cuba habría desarrollado una estrategia de largo plazo basada en operaciones de inteligencia, redes de colaboradores y acciones de presión dentro de Estados Unidos. Según el informe, estas actividades habrían alcanzado sectores políticos, organizaciones sociales, universidades y otros espacios considerados estratégicos.
Las autoridades estadounidenses también señalaron que Cuba mantiene vínculos con países como Rusia, China e Irán, a los que, según el reporte, les ofrecería apoyo mediante sus redes de información y contactos dentro del territorio estadounidense.
Un funcionario del Departamento de Estado afirmó que la administración del presidente Donald Trump mantiene “todas las opciones sobre la mesa” frente a Cuba, aunque indicó que continúan los esfuerzos diplomáticos y las medidas económicas para debilitar las estructuras que Washington considera una amenaza.
El informe también destaca el papel de las universidades estadounidenses como posibles espacios de influencia, al señalar que podrían ser utilizadas para establecer conexiones con jóvenes que posteriormente ocupen cargos de relevancia.
El gobierno cubano no ha aceptado estas acusaciones y durante años ha rechazado señalamientos similares de Washington, calificándolos como parte de una política de presión contra la isla.
La publicación del informe ocurre en medio de nuevas tensiones entre ambos países y de declaraciones del presidente Trump sobre la posibilidad de adoptar medidas más firmes hacia Cuba.




