El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este miércoles la tensión con Irán al advertir que su país destruirá instalaciones estratégicas en Teherán si las fuerzas iraníes atacan embarcaciones en el estrecho de Ormuz.
A través de un mensaje publicado en la red social Truth Social, Trump aseguró que cualquier ataque contra barcos mediante misiles, drones u otras armas tendrá como respuesta bombardeos estadounidenses contra infraestructuras como puentes, centrales eléctricas y otros puntos ubicados en la capital iraní.
La declaración del mandatario ocurrió mientras se dirigía a la Base Aérea de Dover, en Delaware, para recibir los restos de militares estadounidenses fallecidos tras ataques atribuidos a Irán en Jordania e Irak. Con estas muertes, aumentó a 18 la cifra de soldados estadounidenses fallecidos desde el inicio del conflicto.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que sus fuerzas mantienen operaciones militares contra Irán, con ataques dirigidos a instalaciones relacionadas con operaciones militares, drones, aeronaves, capacidad marítima y logística. Mientras tanto, el estrecho de Ormuz, una importante ruta para el transporte mundial de petróleo y mercancías, continúa siendo uno de los principales puntos de tensión.
Irán, por su parte, afirmó haber atacado bases utilizadas por Estados Unidos en Jordania y aseguró haber causado daños a equipos militares estadounidenses. Estos nuevos enfrentamientos han dificultado los intentos de alcanzar una solución diplomática y han detenido temporalmente las negociaciones de paz.
Trump también afirmó que Irán deberá enfrentar consecuencias por la muerte de soldados estadounidenses y sostuvo que los ciudadanos de su país están más preocupados por el aumento del precio de los combustibles que por continuar la guerra.
Una encuesta mencionada por medios estadounidenses mostró que una parte importante de la población rechaza mantener la participación militar en Irán debido a los posibles costos económicos internos. La escalada de amenazas entre ambos países mantiene la preocupación internacional ante un posible aumento del conflicto en Medio Oriente.




