La cifra de fallecidos por el terremoto de magnitud 7,1 que golpeó el suroeste de Japón aumentó a 18, mientras los equipos de emergencia mantienen una intensa búsqueda para localizar a personas atrapadas entre los escombros.
Las autoridades de la prefectura de Kumamoto informaron que cinco nuevas víctimas murieron tras el colapso de una chimenea en una planta industrial de Yatsushiro, sumándose a los 13 fallecidos reportados inicialmente por el Gobierno japonés.
Los rescatistas continúan trabajando contra el tiempo, ya que varias personas podrían permanecer sepultadas bajo estructuras destruidas. Entre las víctimas se encuentran tres personas que estaban dentro de un centro comercial de la cadena Aeon, donde todavía se reportan desaparecidos.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, señaló que miles de miembros de los equipos de emergencia fueron enviados para apoyar las labores de rescate. Cerca de 4.600 soldados de las Fuerzas de Autodefensa, 2.000 policías y más de 1.400 bomberos participan en las operaciones.
Además de las víctimas mortales, cientos de personas resultaron heridas y miles tuvieron que abandonar sus hogares. Las autoridades locales informaron que alrededor de 8.886 habitantes fueron evacuados y más de 34.800 viviendas quedaron sin electricidad.
Japón, ubicado sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica del planeta, cuenta con construcciones preparadas para resistir fuertes movimientos de tierra debido a la frecuente ocurrencia de terremotos en el país.




