La Casa Blanca canceló este martes la visa de la embajadora de Brasil en Washington, Maria Luiza Viotti, como medida de reciprocidad por la demora del Gobierno brasileño en conceder el beneplácito al embajador estadounidense designado para Brasilia, Danny Parson.
Medida de reciprocidad
Un funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, explicó que la visa de Viotti será restablecida una vez Brasil otorgue el permiso al candidato norteamericano. Advirtió además que Washington no descarta adoptar nuevas medidas recíprocas si persisten las restricciones impuestas a sus diplomáticos.
Acumulación de desacuerdos
La decisión responde a una serie de desencuentros diplomáticos registrados en el último año:
- En marzo, Brasil negó visas a una delegación estadounidense que asistiría a un foro sobre minerales críticos.
- Más recientemente, rechazó los visados del subsecretario para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo (DRL) y de uno de sus adjuntos, en una visita que Washington calificó de rutinaria.
Contexto electoral en Brasil
Según fuentes diplomáticas, Brasil ha retrasado el otorgamiento del beneplácito al embajador Parson y ha dado señales de que no resolverá el trámite hasta después de las elecciones presidenciales de octubre. La disputa se produce en un momento de creciente tensión entre Washington y Brasilia, marcada por las posiciones de la administración de Donald Trump sobre la política interna brasileña.
Lula responde a Trump
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, cuestionó la postura estadounidense y pidió a Trump no intervenir en el proceso electoral. “Creo que Trump conoce poco Brasil… si lo conoce por la relación con la familia Bolsonaro, conoce poco Brasil”, afirmó Lula, reclamando “el mismo respeto por Brasil” que él asegura tener hacia Estados Unidos.
Escenario político
Trump se ha convertido en un actor relevante en la pugna entre Lula y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2023) y candidato opositor. La tensión diplomática se suma a un ambiente electoral ya polarizado, donde las decisiones de política exterior pueden tener impacto en la percepción interna y en las relaciones bilaterales.




