La aprobación en el Senado de Estados Unidos de una extensión de tres años de los programas HOPE/HELP representa un nuevo paso para garantizar la continuidad de la industria textil y de confección de Haití, pero también tiene implicaciones económicas para República Dominicana, especialmente en materia de inversión, empleo, comercio fronterizo y fortalecimiento de la cadena regional de abastecimiento.
Los programas HOPE (Haitian Hemispheric Opportunity through Partnership Encouragement) y HELP (Haitian Economic Lift Program) permiten que determinados productos textiles y de confección elaborados en Haití tengan acceso preferencial al mercado estadounidense, una condición considerada fundamental para mantener la competitividad de ese sector frente a otros productores internacionales.
Impacto para Haití
Para Haití, la continuidad de estas preferencias representa un respaldo a uno de los principales sectores generadores de empleo formal y divisas del país. El mercado estadounidense concentra alrededor del 85 % de las exportaciones haitianas y cerca del 90 % de esas exportaciones corresponden a textiles y confecciones, según el Fondo Monetario Internacional.
La pérdida de las preferencias arancelarias podría elevar los costos de las prendas haitianas en Estados Unidos, reducir su competitividad y provocar el traslado de operaciones hacia otros mercados. El FMI estimó previamente que la no renovación de HOPE/HELP podría generar una pérdida permanente de alrededor de US$66 millones en exportaciones haitianas bajo determinados supuestos.
En ese contexto, una extensión de tres años ofrece mayor previsibilidad a las empresas y puede facilitar la conservación de empleos y la llegada de nuevas inversiones, aunque el sector empresarial considera que un período de 10 años sería más adecuado para garantizar inversiones de largo plazo.
¿Qué significa para República Dominicana?
El impacto para República Dominicana está relacionado principalmente con la posibilidad de consolidar una cadena regional de producción en la que ambos países complementen sus capacidades.
El modelo de CODEVI, ubicado en la zona fronteriza de Juana Méndez, es uno de los principales ejemplos de esta integración productiva. Según declaraciones del presidente del Grupo M, Fernando Capellán, una renovación de HOPE/HELP podría contribuir a generar en cinco años hasta 150,000 empleos adicionales en Haití y unos 50,000 en República Dominicana.
Para el país, la estabilidad del régimen comercial puede traducirse en oportunidades para empresas vinculadas al suministro de telas, insumos, transporte, logística, servicios, almacenamiento y otros componentes de la cadena de manufactura.
También puede fortalecer el papel de la frontera dominico-haitiana como un espacio de actividad industrial y comercial, al tiempo que abre posibilidades para atraer inversiones que busquen producir en la región y acceder al mercado estadounidense.
Una apuesta por la producción regional
El sector empresarial dominicano ha respaldado la extensión de HOPE/HELP precisamente por el efecto que puede tener sobre la cadena de suministro textil regional. La Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR) ha señalado que la continuidad de estos programas aporta estabilidad a las operaciones vinculadas a la industria textil y de confección y contribuye a sostener su competitividad.
Ahora, el proceso legislativo deberá continuar en Estados Unidos. La Cámara de Representantes ya aprobó su propia versión, por lo que ambas cámaras deberán conciliar sus textos antes de que la medida pueda convertirse en ley, según la información comunicada por CODEVI/Grupo M.
Mientras tanto, el sector empresarial de ambos países mantiene la presión para lograr una extensión de 10 años, bajo el argumento de que un horizonte más amplio permitiría planificar nuevas inversiones, ampliar la generación de empleos y consolidar una plataforma manufacturera integrada entre República Dominicana y Haití.
En términos regionales, la permanencia de HOPE/HELP no solo representa una política comercial para Haití, sino una oportunidad para profundizar la integración productiva de la isla y posicionar a República Dominicana como un socio estratégico dentro de esa cadena de abastecimiento hacia Estados Unidos.




