El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que un eventual enfrentamiento entre el Reino Unido y Argentina por la soberanía de las islas Malvinas podría convertirse en un «desastre potencial», aunque aseguró que estaría dispuesto a intervenir para intentar solucionar la disputa si ambos países solicitaran su ayuda.
Tras reunirse en Dublín con el primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, Trump declaró ante periodistas que Argentina y Reino Unido mantienen actualmente una relación tensa debido a la histórica disputa por el archipiélago del Atlántico Sur.
«Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese desastre potencial», afirmó el mandatario estadounidense, quien añadió que, si fuera requerido, probablemente podría contribuir a resolver la situación.
Las islas Malvinas, administradas por el Reino Unido desde 1833, son reclamadas por Argentina, que sostiene que forman parte de su territorio. La disputa provocó una guerra entre ambos países en 1982, que terminó con la victoria británica.
Trump también hizo referencia a las dificultades internas que atraviesa el Reino Unido, especialmente en materia de inmigración y energía. En ese contexto, cuestionó si Londres estaría dispuesto a emprender un nuevo despliegue militar a miles de kilómetros de distancia.
Crece la tensión diplomática
La controversia volvió a cobrar fuerza después de recientes declaraciones de Trump, quien señaló que Washington estaba revisando su postura sobre las Malvinas. Sus comentarios fueron recibidos con entusiasmo por el presidente argentino, Javier Milei, quien ha colocado la recuperación de la soberanía sobre las islas entre las principales reivindicaciones de su Gobierno.
Esta semana, las autoridades argentinas iniciaron procedimientos administrativos y presentaron denuncias contra varias compañías petroleras británicas por sus actividades en las islas.
Desde Londres, en cambio, se ha intentado reducir la tensión. El Gobierno británico manifestó su intención de mantener una relación «constructiva» con Buenos Aires, aunque reiteró que su posición sobre la soberanía del archipiélago no está abierta a negociación.
En un referéndum celebrado en 2013, el 99,8 % de los habitantes de las islas votó a favor de mantener su condición de Territorio de Ultramar del Reino Unido.




