El Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes la eliminación de algunos límites a las emisiones de efecto invernadero de las centrales eléctricas que funcionan con carbón o gas, una decisión que revierte la regulación aprobada en 2024 por la Administración de Joe Biden.
El director de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Lee Zeldin, realizó el anuncio durante la reunión de responsables de Energía del G20 en Houston, Texas, y aseguró que la medida generará ahorros superiores a los 310,000 millones de dólares para los hogares estadounidenses.
Propuesta de revocación total
Zeldin también adelantó una propuesta para revocar por completo la capacidad de la EPA de regular las emisiones de las centrales eléctricas, contemplada en la Ley del Aire Limpio de 1970, lo que, según dijo, permitiría ahorrar otros 370,000 millones de dólares a los consumidores en un contexto marcado por la subida del coste de los combustibles debido a la guerra de Irán.
El funcionario indicó que se prevé que la producción de carbón para el sector eléctrico aumente más de diez veces, en línea con la promesa de Trump de revitalizar la minería de carbón.
Negacionismo climático
La decisión se suma a otras políticas del actual Ejecutivo que reflejan su postura de negacionismo climático. Trump ha rechazado reiteradamente el consenso científico sobre el cambio climático, al que ha calificado como “la mayor estafa jamás perpetrada contra el mundo” y una “estafa verde” que, según él, arruinaría a los países que apuestan por energías renovables.
En febrero, el mandatario revocó el llamado dictamen del peligro, aprobado por el Gobierno de Barack Obama en 2009, que establecía que seis gases de efecto invernadero emitidos por motores de combustión son perjudiciales para la salud.
Reacciones críticas
La medida generó fuertes críticas. Gina McCarthy, directora de la EPA durante el segundo Gobierno de Obama y asesora nacional para el Clima con Biden, afirmó en un comunicado que “la decisión de hoy exime a los mayores contaminadores industriales del país al revertir conclusiones que la propia agencia estableció”.
McCarthy subrayó que la Ley del Aire Limpio obliga a la EPA a regular las fuentes significativas de contaminación que amenazan la salud pública, y recordó que las plantas de energía son la segunda mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos, solo por debajo del transporte.
“Todos los estadounidenses merecen respirar aire limpio, pero una y otra vez esta administración da luz verde a más contaminación a expensas de nuestra salud. Los más vulnerables, nuestros hijos y nietos, serán quienes más sufran”, añadió.
Impacto económico y ambiental
El anuncio refuerza la estrategia del Gobierno de Trump de priorizar la reducción de costos energéticos y la expansión de la producción de carbón, aunque a costa de debilitar las regulaciones ambientales. El debate sobre el impacto económico frente a los riesgos para la salud y el medio ambiente se intensifica en un país que enfrenta presiones internas y externas para cumplir con compromisos de reducción de emisiones.




