La proporción de jóvenes dominicanos de entre 14 y 24 años que ni estudian ni trabajan, conocidos como “ninis”, se redujo de 28.3 % en 2020 a 16.59 % durante el primer trimestre de 2026, según datos citados en el informe “Entre la Escuela y el Trabajo: Juventudes en Transición en América Latina” de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Incorporación de más de 200 mil jóvenes
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo del Banco Central, la disminución del indicador representa la incorporación de más de 200 mil jóvenes a espacios educativos y laborales. El porcentaje registrado en 2026 también se encuentra por debajo del 18.03 % reportado en 2019, lo que evidencia un avance sostenido en la integración juvenil.
Valoración institucional
La coordinadora del Gabinete de Política Social, Geanilda Vásquez, valoró el resultado y sostuvo que el desafío consiste en convertir esa reducción en oportunidades sostenibles, especialmente para los jóvenes en condiciones de vulnerabilidad.
“El dato obliga a mirar qué hay detrás del porcentaje”, señaló Vásquez, al subrayar que las políticas públicas deben procurar que los jóvenes puedan acceder a empleos, continuar sus estudios o desarrollar iniciativas de emprendimiento.
Políticas públicas en marcha
El Gobierno informó además sobre una reducción del desempleo juvenil, que pasó de 15.7 % en 2019 a 12.4 % en 2025, en paralelo con iniciativas dirigidas a ampliar el acceso a la educación secundaria, técnico-profesional y universitaria, así como a programas de formación y empleo.
Entre estas iniciativas figura el programa Oportunidad 14-24, del Gabinete de Política Social, dirigido a jóvenes que se encuentran fuera del sistema educativo o del mercado laboral. Según las informaciones suministradas, el programa ha graduado a más de 35 mil jóvenes mediante procesos de formación y acompañamiento orientados a facilitar su inserción laboral, continuidad educativa y emprendimiento.
Más allá de la cifra
Vásquez insistió en que el comportamiento del indicador debe analizarse más allá de la reducción porcentual, tomando en cuenta las trayectorias sostenibles que permitan a los jóvenes construir un futuro con estabilidad.
“No se trata solamente de reducir la cantidad de jóvenes que están fuera del estudio y del empleo, sino de asegurar que quienes ingresan a esos espacios puedan construir una trayectoria sostenible”, afirmó.
Impacto social
La reducción de la población “nini” refleja el impacto de las políticas públicas en educación y empleo, y marca un cambio en la dinámica social y económica de la juventud dominicana. El reto ahora es garantizar que las oportunidades creadas se traduzcan en empleos dignos, continuidad educativa y proyectos de vida sólidos, que fortalezcan la cohesión social y el desarrollo del país.




