El mundo literario francés se encuentra sacudido por las acusaciones contra el escritor haitiano-canadiense Thélyson Orélien, de 38 años, quien acaba de recibir el Premio de Novela Fnac por su obra C’était ça ou mourir (Era eso o morir) y figura como finalista de los prestigiosos Premios Goncourt y Renaudot.
Un colectivo poco conocido, Balance ton Claude, aseguró que el libro fue escrito “casi en su totalidad” con inteligencia artificial, en referencia al asistente de IA de Anthropic. Según el grupo, utilizaron un programa llamado Pangram para analizar pasajes del manuscrito y concluyeron que el texto era “100% IA”.
Orélien negó de inmediato las acusaciones. “Siempre me han apasionado la creación y la literatura. No veo por qué me sentiría obligado a usar una máquina”, declaró al diario Libération, añadiendo que prepara un expediente junto a su editor para demostrar la autoría auténtica de la obra.
El valor del Goncourt
El Premio Goncourt, creado en 1903, es considerado el galardón literario más prestigioso de Francia. Aunque su dotación económica es simbólica, el reconocimiento garantiza un éxito de ventas masivo y prestigio internacional. Ganadores históricos como Marcel Proust, Simone de Beauvoir y Marguerite Duras consolidaron su lugar en la literatura gracias a este premio.
Debate sobre la IA
La polémica sobre Orélien reaviva el debate acerca del papel de la inteligencia artificial en la creación literaria. Mientras algunos defienden su uso como herramienta de apoyo, otros lo consideran un fraude que amenaza la integridad de los certámenes. La acusación también plantea interrogantes sobre los métodos de detección y la necesidad de protocolos claros en los premios literarios.
La temporada de galardones en Francia, que inicia con el Premio Fnac y culmina con el Goncourt y el Renaudot, se ve ahora marcada por la incertidumbre. El desenlace de esta polémica podría convertirse en un precedente sobre cómo la literatura y la tecnología conviven en un terreno cada vez más complejo.




