El expresidente de la República, Leonel Fernández, afirmó que ninguna nación posee actualmente la capacidad de gobernar por sí sola el sistema internacional y defendió el papel de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como principal espacio para enfrentar problemas que requieren respuestas globales.
El planteamiento fue realizado durante su participación en el John F. Kennedy Jr. Forum de la Universidad de Harvard, en el encuentro “Latin America in a Changing Global Landscape: Democracy, Political Cycles, and Geopolitical Challenges”, celebrado el lunes 28 de septiembre y moderado por Juliette Kayyem, profesora de la Harvard Kennedy School.
Limitaciones de las potencias y necesidad de cooperación
“Ningún país tiene el poder para gobernar al resto del mundo. Ningún país lo tiene”, sostuvo Fernández, al señalar que incluso las principales potencias enfrentan limitaciones para responder individualmente a conflictos internacionales.
Como ejemplo, citó la situación en el estrecho de Ormuz y las gestiones de Estados Unidos para involucrar a países de la OTAN en la crisis que afecta esa estratégica vía marítima.
El papel de la ONU
Fernández subrayó que los grandes desafíos contemporáneos —como las guerras, pandemias, cambio climático y desarrollo sostenible— requieren mecanismos multilaterales. “La única forma de resolver las cuestiones de desarrollo sostenible, cambio climático, pandemias, guerras, etcétera, es la ONU”, afirmó.
Reconoció que el organismo enfrenta cuestionamientos sobre su capacidad de respuesta, pero advirtió que su ausencia sería aún más perjudicial. “Es como lo que dijo Winston Churchill sobre la democracia. Es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los demás. Así que lo mismo aplica para la ONU”, expresó.
Impacto para América Latina
La intervención del expresidente también abordó la situación de la democracia y la gobernabilidad en América Latina, destacando que los actuales desafíos geopolíticos internacionales pueden tener consecuencias directas para la región.
El planteamiento central de Fernández fue que los problemas globales superan la capacidad individual de los Estados y requieren cooperación, ya que ninguna potencia dispone por sí sola de los recursos políticos y estratégicos necesarios para administrarlos.




