El papa León XIV entregó la Medalla Pío XI a Karin I. Öberg, destacada científica de la Universidad de Harvard especializada en astroquímica, durante una audiencia con miembros de la Pontificia Academia de las Ciencias.
La distinción fue otorgada el 24 de septiembre y reconoce a científicos menores de 45 años que han sobresalido por sus investigaciones y demostrado una especial proyección en sus respectivos campos. Entre las figuras que han recibido anteriormente esta medalla se encuentran varios ganadores del Premio Nobel y el reconocido físico Stephen Hawking.
Öberg ocupa la cátedra Thomas Dudley Cabot de Ciencias Naturales de la Universidad de Harvard y dirige el Laboratorio de Astroquímica Öberg del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics. Su trabajo científico se concentra, entre otros temas, en los procesos químicos relacionados con la formación de los planetas y las condiciones que pueden favorecer la habitabilidad.
Sin embargo, su trayectoria no se limita al ámbito académico. La científica también ha hablado públicamente sobre su conversión al catolicismo y sobre cómo su búsqueda intelectual influyó en su camino hacia la fe.
En una entrevista concedida al Augustine Institute en 2011, Öberg explicó que algunas preguntas sobre el mundo comenzaron a poner en duda su aceptación de una visión estrictamente materialista de la realidad.
La investigadora relató que la existencia de principios morales objetivos fue una de las cuestiones que despertó su inquietud intelectual. En ese proceso, la lectura de Mere Christianity, del escritor británico C. S. Lewis, tuvo un papel importante.
Según Öberg, los argumentos de Lewis sobre el cristianismo le parecieron razonables y compatibles con las evidencias y experiencias que había considerado hasta entonces.
Para la científica, aceptar intelectualmente la fe no significó el final del proceso. También tuvo que aprender a vivir sus creencias y desarrollar una relación personal con Dios.
Ciencia y fe
Öberg ha reflexionado igualmente sobre la relación entre la investigación científica y las preguntas religiosas. Según explicó, el método científico no puede utilizarse para demostrar o refutar la existencia de Dios.
A su juicio, la ciencia sí permite descubrir la extraordinaria estructura del universo, su orden y las leyes que lo gobiernan. Esa capacidad de comprender la realidad, afirma, despierta en ella un profundo sentido de admiración.
La belleza del cosmos también ocupa un lugar destacado en su visión. Para Öberg, el asombro ante el universo puede convivir con la investigación científica y con la experiencia de la fe.
La científica ha manifestado abiertamente que es católica y ha señalado que prefiere que su testimonio genere espacios de conversación y diálogo, en lugar de utilizarlo para imponer sus creencias.
Asimismo, ha expresado una particular cercanía con la tradición dominica y con Santo Tomás de Aquino, a quien considera una figura importante por su manera de abordar la relación entre la fe y la razón.
El reconocimiento concedido por León XIV también fue celebrado por su hermano, Erik Öberg, economista especializado en macroeconomía en la Universidad de Uppsala, quien expresó públicamente su orgullo por el logro de Karin.
La entrega de la Medalla Pío XI destaca así la trayectoria científica de una investigadora dedicada al estudio del universo y, al mismo tiempo, su particular recorrido intelectual y espiritual, en el que la búsqueda del conocimiento desempeñó un papel importante en su acercamiento a la fe católica.
Fuente – Aci Prensa




