El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá actualizó este viernes la magnitud del terremoto que sacudió al país el 9 de octubre, ajustándola de 7,7 a 7,5, tras incorporar nuevos registros de ondas sísmicas. El director de la entidad, Néstor Luque, explicó que la reevaluación se realizó al integrar formas adicionales de ondas que permitieron precisar mejor la intensidad del evento principal.
La actualización se da en medio de un panorama de alta actividad sísmica: hasta el momento se han contabilizado 107 réplicas, todas inferiores al sismo inicial, con magnitudes que oscilan entre 4.0 y 5.5. Según los especialistas, estos movimientos están vinculados a la liberación súbita de energía en la falla activa Azuero-Soná, donde se originó el terremoto.
El Instituto advirtió que las réplicas podrían continuar mientras la corteza terrestre se reajusta, un proceso natural que puede prolongarse hasta que la falla vuelva a estabilizarse. Este comportamiento es común en eventos de gran magnitud, donde la energía liberada genera una serie de movimientos secundarios que mantienen en alerta a las poblaciones cercanas.
Las autoridades panameñas han reiterado el llamado a la ciudadanía a mantener la calma y seguir las recomendaciones de los organismos de protección civil, evitando la propagación de rumores y atendiendo únicamente la información oficial. La vigilancia se mantiene activa en las zonas más próximas al epicentro, mientras brigadas técnicas continúan evaluando posibles impactos en la infraestructura.
El terremoto, que se sintió con fuerza en varias provincias y en la capital, provocó desalojos preventivos en edificios y activó protocolos de emergencia en instituciones públicas y privadas. Aunque no se han reportado daños estructurales graves, la magnitud del evento y la persistencia de las réplicas mantienen a la población en estado de alerta.
Fuente: Tvn Panamá




