Taipéi. El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, afirmó este sábado que el fortalecimiento de las capacidades militares de la isla tiene como objetivo prevenir un conflicto armado con China y no provocar una confrontación con Pekín.
Durante su discurso con motivo del Día Nacional, el mandatario defendió el aumento de la inversión en defensa y sostuvo que la preparación militar es necesaria para disuadir posibles agresiones, sin renunciar a las vías diplomáticas.
«Nuestro objetivo al aumentar la inversión en defensa nacional no es provocar, sino disuadir la guerra», expresó Lai, quien también señaló que el fortalecimiento de la seguridad busca garantizar que cualquier diálogo se desarrolle en condiciones de igualdad y respeto.
El Gobierno taiwanés aprobó una propuesta de presupuesto militar para 2027 de 1,12 billones de dólares taiwaneses, equivalentes a unos 35.042 millones de dólares estadounidenses. La partida representa el 3,01 % del producto interno bruto y supone un incremento del 18 % respecto al año anterior. No obstante, el proyecto todavía debe recibir la aprobación del Parlamento.
Aumentan las tensiones con China
Durante su intervención, Lai denunció que Pekín continúa ejerciendo presión sobre la isla mediante actividades militares y operaciones de zona gris, que buscan modificar la situación actual en el estrecho de Taiwán sin recurrir necesariamente a un enfrentamiento armado directo.
China considera a Taiwán parte de su territorio, mientras que las autoridades de la isla defienden su autonomía y el derecho de su población a decidir su futuro.
Ante este escenario, el presidente destacó la importancia de modernizar las fuerzas armadas, desarrollar tecnologías de defensa propias y aprovechar sectores estratégicos, como los semiconductores, las telecomunicaciones y la fabricación de precisión, para fortalecer la seguridad nacional.
Taiwán apuesta por la defensa y el diálogo
El mandatario también valoró los esfuerzos de Estados Unidos y China para gestionar sus diferencias mediante el diálogo, aunque insistió en que cualquier acercamiento debe respetar el derecho de los taiwaneses a preservar su forma de vida.
Asimismo, instó a las democracias de la región del Indopacífico a reforzar la cooperación para mantener la paz y la estabilidad, y evitar cambios unilaterales en el estrecho.
Las declaraciones se producen en medio de la rivalidad entre Washington y Pekín y poco después de una reunión entre los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y China, Xi Jinping, en la que el líder chino pidió a su homólogo estadounidense oponerse explícitamente a la independencia de Taiwán.
La isla conmemora cada 10 de octubre su Día Nacional, una fecha vinculada al levantamiento de Wuchang de 1911, que contribuyó a la caída de la última dinastía imperial china y a la fundación de la República de China en 1912.
Fuente – EFE




