El primer ministro británico, Andy Burnham, afirmó este lunes que es «muy probable» que Irán coordinara el presunto plan terrorista frustrado contra la base aérea de Fairford, situada en el suroeste de Inglaterra, el pasado 27 de septiembre. Según el mandatario, la operación habría sido dirigida por la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC).
Durante una intervención en la Cámara de los Comunes, Burnham confirmó que las evaluaciones de su Gobierno apuntan a una posible coordinación desde territorio iraní y anunció nuevas sanciones destinadas a limitar la capacidad de actuación de Teherán y de la Guardia Revolucionaria.
Tras estas declaraciones, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico convocó al embajador iraní en Londres para advertirle de que el Reino Unido no tolerará amenazas contra su territorio.
Asimismo, las autoridades británicas impusieron sanciones individuales contra dos ciudadanos iraníes: Ruhollah Bazghandi, identificado como jefe de operaciones de contraespionaje de la Guardia Revolucionaria, y Shahram Ali Reza Tamarzadeh Jakki, señalado como presunto colaborador de la red criminal Zindashti. Londres los vincula con actividades realizadas en nombre del régimen iraní y relacionadas con la planificación de ataques en el extranjero.
Por otra parte, los ministros de Exteriores de cerca de treinta países, entre ellos España, condenaron las actividades hostiles que atribuyen a Irán contra el Reino Unido y otras naciones aliadas. En un comunicado conjunto difundido por el Foreign Office, denunciaron el uso de la violencia, los incendios provocados, el sabotaje, los ciberataques y otras operaciones encubiertas.
Los representantes diplomáticos también rechazaron cualquier intento de amenazar, intimidar, acosar o perjudicar a la población mediante intermediarios u otros mecanismos. Asimismo, advirtieron de que quienes participen en acciones hostiles en nombre de Irán o de cualquier otro Estado podrán ser identificados, investigados y procesados judicialmente.
Las acusaciones británicas y el anuncio de nuevas sanciones incrementan la tensión diplomática entre Londres y Teherán, mientras varios países respaldan el rechazo a las amenazas y operaciones hostiles atribuidas al Gobierno iraní.
Fuente – EFE




