China acusó al Reino Unido de interferir en sus asuntos internos tras la publicación de un informe británico que advierte sobre el deterioro de las libertades en Hong Kong. Además, la Embajada china en Londres presentó una protesta diplomática y rechazó las críticas del Gobierno británico.
En un comunicado difundido este jueves, Pekín sostuvo que el Reino Unido no tiene derecho a supervisar los asuntos de Hong Kong desde que el territorio regresó a soberanía china en 1997. Asimismo, instó a Londres a abandonar su «mentalidad colonial» y dejar de publicar informes semestrales sobre la región.
El documento británico, correspondiente al primer semestre de 2026, advierte sobre el endurecimiento de la legislación de seguridad nacional y sus efectos en las libertades de expresión, reunión, asociación y prensa.
Entre los acontecimientos señalados figura la condena a 20 años de prisión impuesta en febrero al empresario Jimmy Lai, fundador del desaparecido diario Apple Daily y ciudadano británico. Ante este caso, Londres reclamó su liberación inmediata.
El informe también destaca que las reformas legislativas aprobadas en marzo ampliaron las facultades policiales para exigir contraseñas de dispositivos electrónicos, restringir desplazamientos y confiscar bienes en investigaciones relacionadas con la seguridad nacional.
Por su parte, China defendió que los derechos y las libertades de los habitantes de Hong Kong están protegidos por las leyes vigentes y rechazó cualquier intervención extranjera en los procesos judiciales contra Lai y antiguos dirigentes de organizaciones vinculadas a las vigilias en memoria de las víctimas de la represión de Tiananmén.
La controversia refleja las diferencias entre ambos países sobre el cumplimiento de la Declaración Conjunta Sino-Británica de 1984, que estableció las condiciones para la devolución de Hong Kong y contempló un alto grado de autonomía durante 50 años.
Mientras el Reino Unido sostiene que China incumple esos compromisos, Pekín afirma que Hong Kong mantiene la estabilidad bajo el principio de «un país, dos sistemas».
Fuente / EFE




