PARÍS, Francia. Las protestas y movilizaciones sociales en Francia, motivadas por el alto costo de la vida, la pérdida del poder adquisitivo y la defensa de los servicios públicos, han intensificado las críticas contra el presidente Emmanuel Macron, en medio de una crisis política marcada por la fragmentación parlamentaria y las dificultades para gobernar.
El historiador francés Emmanuel de Waresquiel afirmó que el mandatario ha perdido parte de su legitimidad política, debido a los obstáculos que enfrenta su administración desde las elecciones legislativas anticipadas de 2024, que dejaron una Asamblea Nacional dividida y sin una mayoría clara.
De Waresquiel comparó la actual situación con episodios históricos de la Quinta República francesa, como la renuncia de Charles de Gaulle en 1969 y la cohabitación política entre el presidente socialista François Mitterrand y un Gobierno de derecha encabezado por Jacques Chirac en 1986.
La crisis institucional también ha estado acompañada de cambios frecuentes en la jefatura del Gobierno y dificultades para aprobar iniciativas legislativas. Esta situación ha obligado al Ejecutivo a negociar con distintas fuerzas políticas para conseguir apoyo parlamentario.
Por su parte, el profesor de Derecho Público Denis Baranger señaló que la ausencia de una mayoría legislativa limita la capacidad del Gobierno para ejercer sus funciones. En tanto, el politólogo Luc Rouban relacionó las actuales manifestaciones con el movimiento de los chalecos amarillos, que expresó anteriormente el descontento ciudadano por las condiciones económicas y sociales.
Las movilizaciones también han generado controversia por las declaraciones de Macron, quien utilizó el término «facciosos» para referirse a los responsables de los actos violentos registrados durante una protesta el 17 de octubre.
Al respecto, De Waresquiel cuestionó el empleo de esa expresión, al considerar que puede evidenciar una brecha entre las autoridades y la realidad social del país.
El creciente malestar ciudadano mantiene abierto el debate sobre la legitimidad política del mandatario y la capacidad de su Gobierno para responder a las demandas de la población, mientras persisten las tensiones sociales y las dificultades para alcanzar consensos en el Parlamento francés.
Fuente – EFE




