Los datos corresponden a un conteo preliminar de apenas 14,400 votos y confirman la tendencia reflejada por los sondeos a pie de urna divulgados tras el cierre de los colegios electorales.
Tres horas después del cierre de la votación, el escrutinio únicamente incluía los resultados de 48 de los 12,018 centros habilitados en todo el país, por lo que las autoridades prevén que el conteo continúe durante la noche y buena parte de la jornada del miércoles.
Participación alcanza su nivel más alto en décadas
La participación electoral alcanzó el 77.7 %, la cifra más elevada registrada en Israel desde 1999 y casi ocho puntos por encima de la observada en las elecciones de 2022.
Según los datos oficiales, 5.69 millones de ciudadanos acudieron a las urnas antes del cierre de la votación, registrado a las 10:00 de la noche hora local.

Analistas destacan además un incremento importante de la participación en las localidades de población árabe, un factor que podría influir en la conformación del próximo Parlamento.
Ningún bloque tendría mayoría suficiente
Aunque los sondeos conceden la victoria electoral al Likud, las estimaciones conocidas hasta el momento indican que el bloque de partidos que respalda a Netanyahu no alcanzaría por sí solo la mayoría necesaria para formar gobierno.
Al mismo tiempo, la oposición tampoco lograría reunir los escaños suficientes para gobernar en solitario.
Este escenario mantiene abiertas las negociaciones políticas que comenzarían una vez se conozcan los resultados definitivos.
Partidos árabes podrían ser decisivos
Ante la ausencia de una mayoría clara, las agrupaciones árabes emergen como actores clave en la formación de una eventual coalición de gobierno.
Su representación parlamentaria podría resultar determinante para inclinar el equilibrio entre el bloque liderado por Netanyahu y las fuerzas opositoras.
Las elecciones se celebraron en un contexto de alta polarización política y constituyen una prueba crucial para el liderazgo de Netanyahu, quien busca mantenerse en el poder en medio de uno de los períodos más complejos de la política israelí reciente.




