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París vive una nueva jornada de protestas bajo estrictas medidas de seguridad

París vive una nueva jornada de protestas bajo estrictas medidas de seguridad

La principal manifestación convocada este sábado en Francia arrancó en el este de París en medio de un amplio dispositivo de seguridad, restricciones de recorrido y preocupación de las autoridades por posibles disturbios, saqueos y actos violentos durante el tercer fin de semana consecutivo de movilizaciones contra el alto coste de vida y el deterioro de los servicios públicos.

La marcha, organizada por sindicatos y colectivos sociales, partió desde la Puerta de Bagnolet después de que el Consejo de Estado avalara la decisión del Gobierno y de la Prefectura de Policía de impedir un recorrido más céntrico por la capital francesa.

Críticas a las restricciones

Los sindicatos estudiantiles, que han desempeñado un papel relevante en las protestas iniciadas semanas atrás con bloqueos en centros educativos, criticaron las limitaciones impuestas por las autoridades.

Según los organizadores, las restricciones buscan reducir el impacto de las movilizaciones sin atender las demandas sociales relacionadas con la educación pública, el coste de vida y las condiciones económicas de los jóvenes.

La secretaria general de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (Unef), Manon Moret, advirtió que las movilizaciones continuarán mientras el Gobierno no responda a las reivindicaciones planteadas por los manifestantes.

Convocan nuevas acciones

Los sindicatos estudiantiles anunciaron que, tras el regreso a clases previsto para la próxima semana, impulsarán nuevamente bloqueos en centros educativos y participarán en la huelga general convocada para el próximo 5 de noviembre.

También representantes del movimiento de los “chalecos amarillos” denunciaron que las limitaciones al recorrido constituyen una restricción de la libertad de manifestación.

Amplio despliegue policial

Las autoridades desplegaron un operativo excepcional en París y otras ciudades francesas para prevenir hechos violentos.

La vigilancia incluye una fuerte presencia policial, controles de pasajeros en estaciones de transporte público, cierre de unas cuarenta estaciones de metro y monitoreo mediante drones y helicópteros.

Además, numerosos comercios y entidades bancarias del centro de París protegieron sus escaparates con paneles de madera para evitar posibles daños o saqueos.

Temor a nuevos incidentes

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, justificó las restricciones argumentando que existe un elevado riesgo de alteraciones del orden público similares a las registradas durante las protestas del pasado 17 de octubre.

Según las autoridades, miles de establecimientos comerciales resultaron afectados durante aquellos disturbios, lo que llevó al Gobierno a reforzar las medidas preventivas.

Los servicios de seguridad también vigilan convocatorias difundidas a través de redes sociales por grupos radicales que buscan aprovechar las protestas y las celebraciones de Halloween para promover actos violentos.

Toques de queda y controles

Como parte de las medidas extraordinarias, varias zonas de París permanecen bajo toques de queda durante el fin de semana, incluyendo áreas como la Plaza de la República y el sector comercial de Châtelet-Les Halles.

Asimismo, los menores de edad que no estén acompañados por un representante legal tienen restringida la circulación nocturna en determinados barrios de la capital.

El Gobierno francés ha movilizado cerca de 70,000 agentes de seguridad en todo el país, incluyendo policías, gendarmes, unidades móviles y equipos especializados, con el objetivo de garantizar el orden público durante una jornada que vuelve a poner de manifiesto la tensión social existente en Francia.

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