La comunidad iberoamericana lanzó este martes en Madrid la primera Alianza por la Inteligencia Artificial, una iniciativa que busca aprovechar las oportunidades de esta tecnología, promover su desarrollo ético y seguro y reforzar la soberanía digital, cultural y lingüística de los países de la región.
El anuncio se realizó durante la primera Reunión Ministerial Iberoamericana de Transformación Digital e Inteligencia Artificial, en la que participaron los ministros del área, en vísperas de la XXX Cumbre Iberoamericana.
En el encuentro, los representantes aprobaron la Declaración de Madrid, documento que establece el compromiso de impulsar una inteligencia artificial ética y confiable, facilitar el intercambio seguro de datos y proteger la diversidad cultural y lingüística de Iberoamérica.
Uno de los puntos centrales del acuerdo es la necesidad de que los sistemas de inteligencia artificial reconozcan y procesen adecuadamente el español, el portugués y las lenguas indígenas, ante el predominio del inglés en el desarrollo y entrenamiento de estas tecnologías.
La declaración y el lanzamiento de la alianza recibieron un amplio respaldo, aunque no fueron aprobados por unanimidad. Argentina y Paraguay, dos de los 22 países que integran la comunidad iberoamericana, se disociaron de los acuerdos.
Cooperación y aportes económicos
La alianza funcionará mediante la adhesión voluntaria de los países, que podrán realizar contribuciones económicas o en especie. Su estructura contempla tres áreas principales: la creación de un espacio iberoamericano de datos e interoperabilidad; la colaboración técnica para desarrollar modelos de lenguaje y sistemas de IA en idiomas de la región; y la cooperación en capacidades de cómputo para aplicaciones específicas.
Los países también reconocieron iniciativas que ya trabajan en el desarrollo de modelos y servicios de inteligencia artificial en lenguas propias, entre ellas ALIA, en español; AMALIA, en portugués; Latam GPT, en Chile, y SoberanIA, en Brasil.
La propuesta deberá ser ratificada durante la XXX Cumbre Iberoamericana, antes de iniciar el proceso de adhesión voluntaria. Los aportes anuales previstos para los países participantes oscilan entre 60,000 y 500,000 euros.
Por su parte, el Gobierno español inició los trámites para realizar una primera contribución de dos millones de euros a través de la Secretaría General Iberoamericana.
Acuerdos sobre regulación y derechos
La Declaración de Madrid reconoce el impacto de la inteligencia artificial en sectores como la educación, la salud, la ciencia, la productividad, los servicios públicos y el desarrollo económico. Sin embargo, también advierte sobre los riesgos relacionados con la privacidad, la protección de datos, la seguridad, la transparencia, la sostenibilidad y las brechas digitales.
El documento establece 13 prioridades para promover un desarrollo seguro, ético y responsable de la IA. Entre ellas figuran la creación de entornos digitales adecuados a la edad, la incorporación de medidas de seguridad desde el diseño de los sistemas y la prevención de prácticas discriminatorias en el acceso a estas tecnologías.
También contempla acciones para prevenir el fraude, la suplantación de identidad, la explotación y los usos maliciosos o engañosos de la inteligencia artificial.
Los ministros reconocieron que los países de la región tienen distintos niveles de madurez digital y capacidades institucionales, por lo que plantearon que la cooperación debe desarrollarse de manera gradual, voluntaria y flexible, respetando la soberanía, las leyes y las prioridades nacionales de cada Estado.
España defiende una IA centrada en las personas
El ministro español para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, calificó la Declaración de Madrid y la nueva alianza como instrumentos políticos que permitirán avanzar hacia una inteligencia artificial soberana, ética y confiable.
Durante una rueda de prensa junto al secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, López defendió un modelo de IA humanista, sostenible y respetuoso de los derechos humanos. También consideró necesario que la región participe en una transformación tecnológica que movilizará importantes inversiones en los próximos años.
El funcionario respaldó la regulación de la inteligencia artificial siguiendo el enfoque europeo, con el propósito de establecer estándares mínimos y evitar que se repitan problemas asociados al desarrollo de las redes sociales.
Allamand, por su parte, advirtió sobre el predominio del inglés en los sistemas de inteligencia artificial y afirmó que el 92 % de estas tecnologías opera en ese idioma. Consideró que esta situación representa una amenaza para el español y defendió una vía intermedia entre la ausencia de regulación y los controles excesivos.
El secretario general sostuvo que la comunidad iberoamericana debe impulsar una tecnología que mantenga a las personas en el centro, sin frenar la innovación.




