Alrededor de 90 millones de refugiados y desplazados internos viven en países altamente vulnerables a sequías, inundaciones y otros fenómenos climáticos extremos, una situación que amenaza su seguridad y dificulta sus posibilidades de reconstruir sus vidas, advirtió este viernes la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).
Ante la próxima celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31), en Antalya, Turquía, el organismo hizo un llamado a la comunidad internacional para adoptar medidas urgentes que protejan a las poblaciones desplazadas frente a las consecuencias del calentamiento global.
El alto comisionado adjunto de Acnur para Operaciones, Antón Leis García, señaló que la crisis climática ya está destruyendo hogares, debilitando los medios de subsistencia y comprometiendo los esfuerzos de recuperación de millones de personas que han tenido que abandonar sus comunidades por conflictos y emergencias humanitarias.
Según datos de la agencia, los desastres relacionados con el clima han provocado más de 255 millones de desplazamientos internos en todo el mundo durante la última década, una tendencia que podría intensificarse en los próximos años debido al aumento de las temperaturas.
Entre las regiones que enfrentan mayores amenazas se encuentra África oriental, donde el fenómeno de El Niño podría ocasionar fuertes inundaciones en Somalia, Kenia, Sudán del Sur y Uganda. Las proyecciones indican que alrededor de tres millones de personas podrían verse obligadas a abandonar sus hogares antes de finalizar el año.
Acnur también expresó preocupación por la falta de recursos destinados a las naciones más vulnerables, al precisar que los países afectados por conflictos y crisis reciben apenas el 10 % del financiamiento climático mundial, pese a enfrentar graves consecuencias ambientales y acoger a numerosas comunidades desplazadas.
Asimismo, destacó que la celebración de la COP31 en Turquía, uno de los países que alberga una importante población refugiada, constituye una oportunidad para que las necesidades de estas personas y de las comunidades de acogida sean tomadas en cuenta en las negociaciones internacionales.
Leis García insistió en que los refugiados no deben ser vistos únicamente como víctimas de la emergencia climática, sino también como parte de las soluciones. En ese sentido, manifestó su expectativa de que la cumbre se traduzca en compromisos concretos, inversiones y acciones que permitan fortalecer la protección de millones de personas expuestas a los efectos del cambio climático.
Fuente – EFE




