El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, cumple este 8 de noviembre su primer año de mandato, un periodo caracterizado por reformas económicas, dificultades políticas y controversias que han puesto a prueba la estabilidad de su Gobierno.
Su llegada al poder representó un cambio de rumbo para Bolivia, luego de dos décadas de administraciones encabezadas por Evo Morales y Luis Arce, del Movimiento al Socialismo (MAS).
Entre sus principales desafíos figura la crisis económica, agravada por la escasez de dólares, el desabastecimiento de combustibles y la caída de la producción de hidrocarburos. Para enfrentar esta situación, el Ejecutivo impulsó medidas como la reducción parcial del subsidio a los carburantes, la flexibilización del régimen cambiario y un acuerdo financiero de 1.900 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Sin embargo, estas decisiones provocaron el rechazo de organizaciones sindicales, campesinas y sectores afines al MAS, que protagonizaron protestas y bloqueos de carreteras entre mayo y junio, ocasionando pérdidas económicas superiores a los 3.000 millones de dólares.
En el ámbito internacional, Paz promovió un acercamiento con Estados Unidos y otros países, buscando dejar atrás el distanciamiento diplomático de los anteriores gobiernos. Asimismo, impulsó una nueva etapa de relaciones con Chile, que incluyó una visita oficial de su homólogo chileno a La Paz, considerada histórica después de 71 años.
Divisiones y controversias dentro del Gobierno
El primer año de gestión también estuvo marcado por fracturas políticas. El vicepresidente Edmand Lara rompió relaciones con Paz y asumió una postura opositora, mientras que el empresario Samuel Doria Medina retiró su respaldo al mandatario, cuestionando la corrupción y la falta de transformaciones profundas en el Estado.
A estas dificultades se sumó la polémica por la presunta influencia del consultor argentino Fernando Cerimedo en las decisiones gubernamentales. La difusión de audios atribuidos al asesor generó cuestionamientos y llevó a la Fiscalía a conformar una comisión para verificar su autenticidad.
Seguridad y justicia bajo cuestionamiento
En materia de seguridad, el Gobierno destacó la captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset y su posterior traslado a Estados Unidos. No obstante, también aumentaron las preocupaciones por los asesinatos por encargo y las disputas entre organizaciones criminales en zonas fronterizas con Brasil.
En el ámbito judicial, la detención y destitución del entonces fiscal general Roger Mariaca, investigado por presuntos vínculos con estructuras criminales, generó nuevas tensiones institucionales. A esto se sumó la salida del país del presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Romer Saucedo, quien denunció ser perseguido y también quedó bajo investigación.
Al cumplirse su primer año en el poder, Rodrigo Paz enfrenta el reto de consolidar las reformas económicas, recuperar la confianza ciudadana y superar las divisiones políticas e institucionales. Su gestión inicia así una nueva etapa con importantes desafíos para la estabilidad y el futuro de Bolivia.
Fuente – EFE




