El presidente francés, Emmanuel Macron, ofreció este domingo un discurso televisado en el que responsabilizó a “extremistas de la extrema izquierda” de los actos de violencia registrados el sábado durante las protestas contra el encarecimiento de la vida.
Condena a los disturbios
Macron calificó la situación como de “extrema gravedad” y denunció los saqueos y destrozos ocurridos en ciudades como París, Marsella, Lyon y Burdeos, además del incendio del ayuntamiento de Limoges. “Nada lo explica, nada lo justifica. Todos sentimos rabia y vergüenza”, expresó en tono solemne.
El mandatario subrayó que quienes causaron daños “tienen que pagar” y que quienes intentaron “derrocar la República rendirán cuentas”.
Apoyo a las fuerzas del orden y comerciantes
Macron mostró su respaldo a la policía y a los comerciantes afectados, destacando que los agentes fueron objeto de una violencia “sin precedentes” pese a su profesionalismo. Anunció que ha pedido al gobierno extraer todas las lecciones necesarias sobre la recopilación de inteligencia y garantizar transparencia en las investigaciones, que se llevarán a cabo con firmeza.
Contexto de las protestas
Las manifestaciones del sábado, convocadas contra el alto costo de la vida, derivaron en saqueos de cientos de comercios y daños en edificios públicos y mobiliario urbano. La crisis social se suma a la presión política que enfrenta Macron en la recta final de su mandato, con apenas seis meses para las elecciones presidenciales de 2027.




