El dirigente político Roberto Furcal afirmó que el Partido Revolucionario Moderno (PRM) no tiene garantizada la permanencia en el poder de cara a las elecciones presidenciales de 2028 y consideró que actualmente la organización no está transitando una ruta clara que le asegure una nueva victoria electoral.
Durante una entrevista, Furcal cuestionó los análisis y pronósticos que intentan anticipar desde ahora los resultados de los próximos comicios, al sostener que el comportamiento político y social de la población cambia constantemente y que cualquier predicción resulta apresurada.
“Lo primero que tengo que decir es que todo el que está haciendo vaticinio hoy, en octubre del 2026, de lo que va a pasar en el 2028 no conoce absolutamente nada de ciencias sociales”, expresó.
El exfuncionario argumentó que los patrones tradicionales utilizados para medir tendencias electorales han cambiado significativamente debido a la velocidad con que circula la información y la forma en que se transforman las preferencias ciudadanas.
A su juicio, los efectos sociales posteriores a la pandemia modificaron los hábitos de consumo de información y el comportamiento de los votantes, provocando cambios más rápidos y menos predecibles que en procesos electorales anteriores.
“La gente cambia por minutos”, sostuvo al explicar que la volatilidad del electorado se ha convertido en uno de los principales desafíos para los partidos políticos y sus estrategias de campaña.
Furcal señaló que muchos dirigentes y estrategas políticos continúan utilizando esquemas tradicionales para interpretar la realidad electoral, pese a que el contexto actual exige nuevas formas de análisis.
“No hay nada definido para el 2028”
El dirigente insistió en que todavía resulta imposible determinar qué partido o candidato llegará con ventaja al próximo torneo electoral.
“Los líderes de campaña, los conductores de campaña, los candidatos y los políticos que se atreven a hacer una afirmación hoy de lo que va a pasar en el 28 están totalmente desenfocados”, manifestó.
Según su criterio, el escenario político dominicano permanece completamente abierto y las condiciones pueden variar significativamente en los próximos meses.
“Aquí no hay nada definido para el 28”, expresó.
Las declaraciones se producen en momentos en que distintas figuras políticas comienzan a posicionarse dentro de sus organizaciones de cara a la carrera electoral que definirá la sucesión presidencial.
Furcal sostuvo que las rápidas transformaciones del entorno político, económico y social impiden hacer proyecciones confiables sobre quién llegará en mejores condiciones a las elecciones.
Lanza pronóstico sobre una eventual segunda vuelta
Durante la conversación, el dirigente también formuló una predicción sobre el comportamiento electoral que podría registrarse en los próximos comicios presidenciales.
Según explicó, las elecciones de 2028 podrían convertirse en las primeras de la historia dominicana en las que la tercera posición tenga un papel más determinante que la segunda.
“El 2028 van a ser las primeras elecciones de la historia de la República Dominicana y de América Latina tal vez en las cuales la tercera posición va a ser más importante que la segunda”, afirmó.
Furcal entiende que, en caso de producirse una segunda vuelta electoral, el candidato que ocupe el tercer lugar podría convertirse en la figura con mayor capacidad de influir en el resultado final.
A su juicio, el segundo lugar podría quedar atrapado entre dos fuerzas políticas y perder margen de negociación o crecimiento.
“Quien va a resultar beneficiado es el tercero y no el segundo”, aseguró.
Incluso, sostuvo que si tuviera la responsabilidad de dirigir una campaña electoral, evitaría concentrar esfuerzos únicamente en alcanzar la segunda posición.
“Si yo fuera jefe de una campaña, mi lucha fuera por nunca coger el segundo lugar porque el segundo lugar se va a convertir en la carne del sándwich”, agregó.
Las declaraciones de Furcal introducen un nuevo elemento en el debate político sobre el panorama electoral de 2028 y colocan el foco sobre las estrategias que deberán asumir tanto el oficialismo como la oposición en los próximos años.
El dirigente insistió en que, más que confiar en proyecciones tempranas o en encuestas adelantadas, los partidos deben concentrarse en interpretar correctamente los cambios sociales y las nuevas dinámicas de comportamiento de los votantes, factores que, según considera, serán determinantes para definir quién ocupará el poder después de 2028.




