El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, respondió a los señalamientos de Humberto Salazar sobre los riesgos que enfrentarían las tropas salvadoreñas en Haití, luego de que el analista advirtiera sobre la posibilidad de fuertes enfrentamientos con las pandillas que operan en ese país.
La controversia surgió tras una publicación de Salazar en su cuenta de la red social X, titulada “¿Bukele y su Waterloo?”, en la que cuestionó las dificultades que podría afrontar el mandatario salvadoreño ante el envío de un contingente de 3,000 militares, cuya misión, según su escrito, sería localizar a cuatro integrantes de las fuerzas armadas que habrían sido secuestrados.
Salazar sostuvo que las organizaciones criminales haitianas cuentan con armamento y controlan amplias zonas del territorio, por lo que consideró que una confrontación con las tropas salvadoreñas podría representar un desafío considerable. Además, mencionó a las pandillas Chen Mechan y 400 Mawozo como responsables de la violencia en el área de Croix-des-Bouquets.
El analista también señaló que la experiencia de Bukele en el combate contra las pandillas en El Salvador no garantiza los mismos resultados en Haití, debido a las diferencias culturales, territoriales y sociales entre ambas naciones. Asimismo, recordó anteriores intervenciones internacionales que, según afirmó, no consiguieron resolver de manera definitiva la crisis haitiana.
Ante estos cuestionamientos, Bukele manifestó que ha recibido numerosos mensajes y análisis que describen a las pandillas haitianas como grupos sanguinarios, fuertemente armados y difíciles de derrotar. Según el mandatario, algunos críticos consideran que la operación podría convertirse en una trampa y terminar en una derrota para su país.
Muchos mensajes, análisis y comentarios como este, asegurando que las pandillas de Haití no son como las de El Salvador; que son sanguinarias, que están fuertemente armadas, que nadie ha podido vencerlas, que todas las misiones han fracasado, que estamos cayendo en una trampa, que no sabemos a lo que nos enfrentamos, que será nuestra ruina, que vamos camino a nuestro Waterloo.
Pero cuando Dios nos conceda la victoria, los mismos que hoy dicen todo eso cambiarán su discurso. Dirán que siempre fue fácil, que cualquiera podía hacerlo, que las pandillas de Haití no eran tan peligrosas como se pensaba.
En fin, nunca los hemos escuchado y no vamos a empezar ahora.
Todos los que se han enlistado son creyentes y hemos encomendado esta misión a Dios, mientras que las pandillas de Haití son satánicas y es de conocimiento público que hacen sacrificios humanos.
Dios nos concederá la victoria. El Creador del Universo está con nosotros.
Deuteronomio 28:7
“Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti”.— Nayib Bukele (@nayibbukele) October 23, 2026
Sin embargo, el presidente salvadoreño aseguró que quienes actualmente ponen en duda el éxito de la misión podrían cambiar su discurso si las fuerzas participantes consiguen la victoria.
“En fin, nunca los hemos escuchado y no vamos a empezar ahora”, expresó Bukele al responder a las críticas.
El gobernante también hizo referencia a las creencias religiosas de los militares que, según afirmó, se han enlistado para participar en la misión. Indicó que han encomendado la operación a Dios y expresó su confianza en que lograrán vencer a sus adversarios.
“Dios nos concederá la victoria. El Creador del Universo está con nosotros”, escribió el mandatario.
Para respaldar su posición, Bukele citó el versículo Deuteronomio 28:7 de la Biblia, que señala: “Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti”.
De esta manera, el presidente salvadoreño rechazó los cuestionamientos de Salazar y reafirmó su confianza en la misión, mientras el analista advirtió sobre los peligros que podría representar una confrontación con las pandillas haitianas en un territorio que considera complejo y desconocido para las tropas de El Salvador.
Por: Awilma Nuñez




