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Salvador Levy

Alfredo Pacheco, Antonio Taveras: el choque que vendrá

Alfredo Pacheco, Antonio Taveras: el choque que vendrá

En el Congreso Nacional, donde las alianzas se tejen y se deshacen con la misma facilidad con que cambian los bufetes directivos, un nuevo escenario empieza a dibujarse en la provincia Santo Domingo. Alfredo Pacheco, presidente de la Cámara de Diputados y figura de larga trayectoria en el PRM (y antes en el PRD), ha dejado entrever —o al menos así lo interpretan analistas y comentaristas cercanos al oficialismo— su interés por dar el salto a la Cámara Alta. El objetivo sería la senaduría de la demarcación más poblada del país, actualmente ocupada por Antonio Taveras Guzmán.

Taveras, electo en 2020 y reelecto en 2024 bajo la boleta del PRM, anunció en mayo de este año su renuncia al partido y su decisión de ejercer como senador independiente. En su discurso desde el hemiciclo citó el estancamiento de reformas estructurales, la persistencia del clientelismo y lo que calificó como una lucha contra la corrupción “a medio camino”. La salida dejó al oficialismo sin representación senatorial en una provincia que concentra un peso electoral determinante de cara a 2028.

El contraste entre ambos es marcado. Pacheco es un político de oficio, con décadas de militancia, experiencia en la conducción de la Cámara Baja (primero en 2003-2006 y de forma continua desde 2020) y habilidad para construir consensos con distintas bancadas. Taveras llegó a la política electoral sin una larga carrera partidaria previa, como empresario del sector editorial, y capitalizó el discurso de ruptura con la “vieja política”. Esa diferencia ya produjo un choque abierto en 2022, cuando Pacheco lo calificó de “atrevido” y advirtió que lo “acechaban”. Taveras respondió con orgullo: dijo que el calificativo lo llenaba de satisfacción precisamente porque venía de quien representaba la política tradicional, y pidió que se guardaran las “amenazas y acechanzas”.

Ahora el terreno es otro. Con Taveras fuera del PRM, la plaza de Santo Domingo se convierte en objetivo estratégico para el oficialismo. Voces como la del comunicador Julio Martínez Pozo han planteado abiertamente la posibilidad de que Pacheco aspire a esa senaduría, argumentando que “nació habilitado” y que su trayectoria —incluyendo haber sido regidor en el Gran Santo Domingo— facilita cualquier eventual habilitación. El propio Taveras, según declaraciones recientes, ha señalado que la Constitución permite a Pacheco aspirar, pero que “hay que ver la ley”. La observación apunta al requisito del artículo 79 de la Carta Magna: ser nativo de la demarcación o haber residido en ella al menos cinco años consecutivos. Pacheco nació en Villa Juana (Distrito Nacional) y reside en Cristo Rey; su vínculo histórico con el Gran Santo Domingo existe, pero el cumplimiento estricto de la residencia continua en la provincia Santo Domingo (tal como está demarcada) es el punto que la ley electoral y los registros de la Junta Central Electoral tendrían que precisar.

Más allá del requisito formal, el choque potencial es político. Pacheco, ratificado recientemente por la Dirección Ejecutiva del PRM para continuar al frente de la Cámara de Diputados en la legislatura 2026-2027, tiene influencia, relaciones cruzadas y capacidad de movilización interna. Una candidatura suya no sería solo un cambio de cámara; sería el intento del oficialismo de recuperar una plaza que perdió por la decisión unilateral de Taveras. Este, por su parte, ha dicho que seguirá ejerciendo de manera independiente y que no se incorporará a otra organización. Si decide buscar la reelección en 2028, o si simplemente mantiene una postura crítica y de control sobre las iniciativas del Ejecutivo, el enfrentamiento con quien aspire a sucederlo —especialmente si es el presidente de los diputados— está servido.

Santo Domingo no es una provincia cualquiera. Su peso demográfico y electoral la convierte en un termómetro del oficialismo. Recuperarla en 2028 no es opcional para el PRM; es estratégico. El hecho de que Pacheco, uno de los dirigentes con mayor capacidad de articulación del partido, aparezca en el radar de esa senaduría anticipa fricciones no solo con el actual ocupante de la curul, sino también dentro del propio PRM, donde ya circulan otros nombres con arraigo territorial.

El episodio de 2022 fue un anticipo de estilos: el político de estructura versus el outsider que llegó con votos prestados montado en una ola y sin “militancia previa”. El próximo capítulo, si Pacheco formaliza su aspiración y Taveras mantiene su independencia activa, será más que un intercambio de adjetivos. Será la disputa por la representación de la demarcación más grande del país, en un Congreso donde las mayorías se construyen, pero las plazas estratégicas se pelean. El choque que vendrá ya tiene fecha en el calendario político: se llama 2028.

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