Donald Trump, que vuelve a la Casa Blanca este 20 de enero, ha sacudido el panorama político y diplomático antes incluso de asumir el cargo. Entre sus declaraciones más impactantes, mencionó la posibilidad de usar el poder militar para controlar el Canal de Panamá y hasta la anexión de Canadá como el estado número 51. Estas palabras, que muchos consideran parte de su estilo negociador, han generado reacciones intensas dentro y fuera de Estados Unidos.
El expresidente Republicano, que ya lideró el país entre 2017 y 2021, ha prometido cumplir con una lista ambiciosa de acciones en su primer día. Estas incluyen deportaciones masivas, indultos a los involucrados en el asalto al Capitolio y la derogación de políticas ambientales claves. Sus promesas reflejan su enfoque agresivo y controvertido, aunque varios expertos cuestionan su viabilidad.
En las últimas semanas, Trump ha intensificado sus comentarios incendiarios, desde amenazas arancelarias contra México y Canadá hasta sugerir una broma insistente sobre incorporar a Canadá al territorio estadounidense. También desató polémica en Panamá al sugerir la posibilidad de recuperar el control del canal, cedido en 1999, y retomó la idea de comprar Groenlandia, un territorio estratégico danés.
Esta retórica, característica de su estilo, a menudo plantea dudas sobre sus verdaderas intenciones. Durante su primer mandato, muchas de sus declaraciones incendiarias sirvieron como distracción o táctica de presión, aunque en ocasiones tuvieron consecuencias inesperadas. Por ejemplo, sus críticas al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, se sumaron a la crisis política que culminó con su dimisión.
Aunque algunos consideran sus comentarios simples ocurrencias, otros dentro de su propio partido insisten en que deben tomarse en serio. Según el congresista Carlos Giménez, las declaraciones de Trump suelen ser tácticas diseñadas para llevar ciertos temas a la mesa de negociación, por absurdas que parezcan.
Sin embargo, Trump enfrenta importantes obstáculos para cumplir con muchas de sus promesas. Su propuesta de eliminar la ciudadanía por nacimiento, protegida por la Enmienda 14 de la Constitución, requeriría una modificación constitucional, un proceso extremadamente complejo y poco probable de concretarse.
El impacto de sus palabras ya se siente en el escenario internacional, con tensiones crecientes en varias regiones. A medida que comienza su segundo mandato, el mundo observa si las amenazas y promesas de Trump se traducirán en políticas concretas o si quedarán, como antes, en simples gestos teatrales.
EFE.




