Un apagón general dejó sin electricidad a más de 1.4 millones de personas en Puerto Rico desde el mediodía del miércoles, afectando gravemente servicios esenciales como hospitales, el principal aeropuerto internacional y hoteles repletos de turistas en plena Semana Santa.
El colapso energético también dejó a más de 328,000 personas sin acceso a agua potable y provocó el cierre de comercios, congestionamiento vial y la búsqueda desesperada de velas, hielo y generadores.
Las brigadas de reparación trabajaron sin descanso durante la madrugada del jueves, pero al cierre del día solo el 16 % del servicio había sido restablecido. Las autoridades esperan que el 90 % de los abonados recupere la electricidad entre 48 y 72 horas después del corte.
La gobernadora Jenniffer González, quien interrumpió sus vacaciones para regresar a la isla, calificó la situación como “una vergüenza” y prometió revisar los contratos con las compañías privadas Luma Energy (transmisión) y Genera PR (generación), señaladas por la población como responsables del deficiente servicio
“Este tipo de fallo no es aceptable”, afirmó la gobernadora, quien estimó que las pérdidas económicas por día ascienden hasta 230 millones de dólares.
Aún se desconoce la causa exacta del apagón, aunque Genera PR indicó que una “perturbación en la red de transmisión” afectó al sistema durante una hora crítica, cuando hay poca regulación de frecuencia.
En medio del caos, también crece la preocupación por la población más vulnerable. En municipios como Canóvanas y Vega Alta, las autoridades locales movilizaron brigadas para asistir a personas encamadas o dependientes de equipos médicos.
Este es el segundo apagón general que sufre la isla en menos de cuatro meses, recordando la fragilidad del sistema eléctrico desde el paso del huracán María en 2017. La falta de mantenimiento y la infraestructura envejecida siguen dejando a millones de puertorriqueños a oscuras, en medio de un clima de creciente frustración e incertidumbre.




