El Presidente de Francia, Emmanuel Macron, reconoció este jueves que su país impuso una “injusticia histórica” a Haití al obligarla a pagar una cuantiosa indemnización tras su independencia, hace más de dos siglos. La admisión, calificada como un gesto simbólico importante, no fue acompañada de compromisos sobre reparaciones económicas, una de las principales demandas de sectores haitianos e instituciones internacionales.
Durante una declaración oficial, Macron anunció la creación de una comisión histórica conjunta entre Francia y Haití para “examinar el pasado compartido” y trabajar con historiadores de ambos países. Sin embargo, evitó referirse directamente a una compensación por la deuda impuesta a Haití en 1825, cuando el rey Carlos X exigió 150 millones de francos oro como pago por la pérdida de la colonia y su población esclavizada.
“La libertad de una joven nación tuvo un precio”, admitió Macron, al referirse al acuerdo que, aunque posteriormente fue reducido a 90 millones de francos, asfixió económicamente a Haití durante más de un siglo, hasta que fue saldado en 1947 a través de bancos franceses y estadounidenses.
Economistas estiman que, actualizado a valor presente, ese monto equivale a miles de millones de dólares, una carga histórica que muchos expertos vinculan directamente con la crisis humanitaria que vive hoy el país caribeño.
Actualmente, Haití —el país más pobre del hemisferio occidental— enfrenta una situación desesperada. Bandas armadas controlan el 85% de la capital, Puerto Príncipe, con más de 5.600 muertos solo en el último año y más de un millón de personas desplazadas. La inseguridad, la falta de servicios básicos y el reclutamiento de menores por parte de las pandillas agravan el drama humanitario.
“Reconocer la verdad histórica significa negarse a olvidar”, declaró Macron, aunque dejó claro que, por ahora, el enfoque estará centrado en el trabajo de la nueva comisión, sin ofrecer medidas concretas de reparación.
Desde su llegada al poder en 2017, el mandatario francés ha reconocido crímenes y errores del pasado colonial en países como Argelia, Camerún y Ruanda, aunque sin avanzar hacia compensaciones materiales. Haití, cuya independencia en 1804 fue la primera lograda por una rebelión de esclavos, sigue esperando algo más que palabras.




