En apenas un mes al frente del Instituto Duartiano, el doctor Julio Rodríguez Grullón fue desplazado del cargo en medio de una controversia que ha generado fuertes tensiones internas. Según su propia versión, su destitución obedeció a una conspiración promovida por quien lo precedió —y ahora también lo sucede— el doctor Wilson Gómez Ramírez.
No obstante, Gómez Ramírez desmiente tales señalamientos, asegurando que fue él quien promovió la candidatura de Rodríguez Grullón y limitó voluntariamente su propia gestión previa. Según explicó en el programa televisivo “Hoy mismo”, el detonante real de la crisis fue la postura asumida por Rodríguez Grullón en relación al conflicto haitiano-dominicano.
El ahora expresidente propuso que se asignaran fondos del Presupuesto Nacional para apoyar a Haití, argumentando que República Dominicana se encuentra en una posición de mayor desarrollo y podría colaborar solidariamente. Esta declaración causó un profundo rechazo dentro del Instituto, una organización con una orientación patriótica tradicional y un enfoque nacionalista firme.
La posición fue calificada de “sorprendente” e “impropia” por varios miembros, quienes consideraron que se apartaba de los principios fundacionales de la entidad. A Rodríguez Grullón se le pidió que reconsiderara su postura y ofreciera una aclaración pública, pero él se mantuvo inflexible. Ni se retractó ni renunció.
“Es un hombre de carácter rígido; cuando cree en algo, no retrocede”, expresó Gómez Ramírez, quien, a pesar del conflicto, manifestó que su compañero no merecía verse envuelto en semejante escándalo.
Este episodio coincidió con días de alta tensión nacional, marcados por la marcha hacia Friusa y el creciente debate sobre la situación en la frontera. En ese contexto, la propuesta de ayudar económicamente a Haití fue vista por muchos como inoportuna y políticamente riesgosa.
Por otro lado, Wilson Gómez, exjuez del Tribunal Constitucional, advirtió que actores internacionales buscan fomentar un escenario de inestabilidad en la isla, alertando sobre el riesgo de una crisis bilateral si no se actúa con unidad y firmeza.




