

La organización subraya que la independencia económica es esencial para una prensa libre, y sin ella, los medios se ven atrapados entre la necesidad de garantizar su independencia y la de sobrevivir financieramente. Esto ha provocado que la mitad de los países evaluados presenten malas condiciones para el ejercicio del periodismo, mientras que solo una cuarta parte de los países tienen una situación favorable.
Además, RSF señala que el mercado publicitario está siendo dominado por gigantes tecnológicos como Google, Apple, Meta, Amazon y Microsoft, lo que ha contribuido a una crisis aún más profunda en los medios tradicionales. Solo en 2024, estos gigantes captaron 247.300 millones de dólares en ingresos publicitarios, un aumento del 14 % respecto al año anterior.
Uno de los países más afectados por esta situación es Estados Unidos, que ocupa el puesto 57 en el índice y experimenta un deterioro notable en su libertad de prensa debido al cierre de numerosos medios y la creación de «desiertos informativos». La administración de Donald Trump, según RSF, agravó esta crisis al recortar la financiación de medios como Voice of America y Radio Free Europe.
En términos globales, el informe revela que 46 países presentan una concentración alarmante de la propiedad de los medios en manos de grandes corporaciones o del Estado, lo que limita la pluralidad informativa. A pesar de estos desafíos, algunos países europeos, como Noruega, siguen liderando la clasificación por su situación favorable en libertad de prensa.
En América Latina, países como Argentina, Nicaragua, Cuba y Venezuela han visto un deterioro significativo en la libertad de prensa, mientras que Costa Rica sigue siendo el país mejor posicionado de la región, aunque también ha caído posiciones.
El informe de RSF pone de manifiesto la creciente brecha entre Europa Occidental, que sigue mostrando una situación relativamente favorable para la prensa, y otras regiones del mundo, especialmente en África, Rusia, Oriente Medio y Asia. La situación es particularmente grave en países como Eritrea, Corea del Norte, China, Siria, Irán y Afganistán, donde la libertad de prensa se encuentra en niveles críticos.




