La calma en los Medias Rojas de Boston se ha visto interrumpida por un creciente conflicto interno protagonizado por uno de sus jugadores más importantes: el antesalista dominicano Rafael Devers. El centro de la controversia radica en su inconformidad con la propuesta de trasladarlo temporalmente desde su rol de bateador designado a la primera base, tras la lesión del inicialista Triston Casas.
El conflicto se remonta a los entrenamientos de primavera, donde ya se insinuaban tensiones entre Devers y la gerencia. La directiva, liderada por el gerente general Craig Breslow, ve en Devers la opción más lógica para cubrir la primera base, pero el jugador ha mostrado públicamente su desacuerdo, lo que ha alimentado el fuego de la discordia.
Este desacuerdo tiene raíces profundas. En el pasado, Devers ya había expresado su malestar con la contratación del antesalista Alex Bregman, quien firmó por tres años y 120 millones de dólares. En ese entonces, Devers temió perder su posición en la tercera base, aunque finalmente aceptó desempeñarse como bateador designado.
Sin embargo, la más reciente solicitud de la gerencia, que implica un cambio de posición adicional, ha vuelto a encender los ánimos del joven dominicano. Devers ha insinuado que este conflicto podría tener motivaciones personales por parte de los altos mandos, lo que agrava aún más la situación.
Este conflicto ha tenido repercusiones en el rendimiento del jugador. En los primeros juegos de la temporada, Devers atravesó una racha de 16 turnos sin conectar de hit, con 12 ponches incluidos. No obstante, tras adaptarse a su nuevo rol, ha mostrado una notable mejoría en su producción ofensiva. Actualmente, Devers mantiene un promedio de .255, con seis cuadrangulares, 25 carreras impulsadas y un OPS de .834.
Aunque su rendimiento ha mejorado, las tensiones dentro del equipo siguen siendo un tema candente. El conflicto entre Devers y la gerencia de los Red Sox podría tener repercusiones a largo plazo, afectando no solo la estabilidad del equipo, sino también el futuro del estelar jugador dominicano en Boston. La situación sigue en desarrollo, y solo el tiempo dirá si esta crisis interna tendrá un impacto duradero en la franquicia.




