Lo que debía ser una noche de música terminó en controversia. El pasado 17 de mayo, Andrés Calamaro abandonó abruptamente el escenario en la Arena Cañaveralejo de Cali, Colombia, tras recibir abucheos por parte del público luego de expresar su apoyo a la tauromaquia durante su concierto.
Mientras interpretaba su emblemático tema Flaca, el músico argentino sorprendió al público al dedicar la canción a “todos los toreros, ganaderos, banderilleros y aficionados que se quedan sin trabajo”. Acto seguido, añadió: “Porque votaron por eso, dejarlos en la calle”. La reacción fue inmediata: abucheos, incomodidad y tensión en el ambiente. Poco después, Calamaro se detuvo, lanzó la frase: “Lo siento. Están cancelados y bloqueados. Hasta nunca”, y se retiró del escenario, despidiéndose con la mano.
Durante su presentación, incluso hizo un gesto con su chaqueta roja que simulaba una muleta de torero, lo que generó más rechazo entre los asistentes. Aunque regresó brevemente, el impacto del momento ya había marcado la noche.
Al día siguiente, el 18 de mayo, el artista publicó en redes sociales una fotografía de una estatua taurina, acompañada de un extenso texto defendiendo la tauromaquia. Comparó las corridas de toros con otras expresiones culturales como la literatura o el cine, y criticó duramente a los activistas animalistas. “Los aficionados a la tauromaquia son decentes y educados padres de familia que jamás maltratamos animales”, escribió, y añadió: “A diferencia de los animalistas que no saben hacer otra cosa que insultar y desear sangrientas consecuencias”.
Calamaro también aseguró que el concierto se realizó en su totalidad y que su salida ocurrió durante un pasaje instrumental. En su mensaje, abordó además temas políticos y cuestionó el cierre de plazas taurinas sin consulta pública: “Cali jamás votó ni fue a referendo para cerrar la plaza… Colombia es taurina como es musical, es tradicional, cultura, trabajo y libertad”.
Firme defensor de la tauromaquia desde hace años, el músico concluyó su mensaje con una reflexión provocadora: “Lamento estar en una plaza de toros sin toros, y soy solidario con la gente que se queda sin trabajo en el campo y en la plaza”.
El incidente reavivó el debate sobre las corridas de toros en Colombia, un país dividido entre tradición y nuevas sensibilidades sociales.




