

En un partido cargado de drama y simbolismo, los Indiana Pacers derrotaron 138-135 a los New York Knicks en tiempo extra, protagonizando una de las remontadas más impactantes en la historia de los playoffs de la NBA.
El Juego 1 de las Finales de la Conferencia Este quedará marcado como una noche épica en el Madison Square Garden.
Los Knicks ganaban por 14 puntos con menos de tres minutos en el reloj. Las estadísticas estaban de su lado: desde 1997, ningún equipo había perdido un partido de playoffs con esa ventaja a tan poco del final. Pero Indiana desafió la lógica con una reacción memorable.
Aaron Nesmith lideró el empuje con cinco triples en los últimos 3:15 minutos del tiempo reglamentario, encendiendo la esperanza de los visitantes. La joya de la noche llegó en la última posesión: Tyrese Haliburton, con 31 puntos y 11 asistencias, lanzó un tiro dramático que entró justo al sonar la bocina. Aunque la revisión determinó que fue de dos puntos, bastó para empatar el partido 125-125 y forzar la prórroga.
Haliburton celebró con una provocadora señal de «ahogo», en un guiño a la famosa burla de Reggie Miller hacia Spike Lee en 1994, reviviendo la histórica rivalidad entre ambas franquicias.
En el tiempo extra, Andrew Nembhard emergió como el héroe inesperado, anotando la canasta decisiva con 26 segundos por jugar. Los Knicks no pudieron responder, y los Pacers completaron una gesta que ya se compara con las más grandes hazañas del equipo.
Con esta victoria, Indiana se adelanta 1-0 en la serie y reafirma que está listo para escribir su propio capítulo de gloria en la historia de la NBA.




