La princesa Isabel de Bélgica, heredera al trono y primogénita del rey Felipe, enfrenta un futuro académico incierto en la Universidad de Harvard, donde cursa una maestría en políticas públicas en la Escuela de Gobierno Kennedy.
La crisis estalló tras una decisión del gobierno de Estados Unidos, que revocó la autorización de Harvard para inscribir estudiantes extranjeros a través del Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio (SEVIS), herramienta fundamental para la emisión de visados estudiantiles.
A sus 23 años, la princesa Isabel aún tiene un año pendiente para completar sus estudios. Sin embargo, esta revocación plantea dudas sobre la continuidad de su formación en suelo estadounidense.
Un portavoz del Palacio Real belga indicó que se está “analizando” el alcance de la medida para determinar su posible impacto sobre la educación de la princesa. “Aún pueden pasar muchas cosas entre el anuncio y la aplicación efectiva. Estamos siguiendo de cerca la situación y evaluando sus implicaciones”, declaró a la agencia AFP.
La medida fue comunicada mediante una carta de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, dirigida al presidente interino de Harvard, Alan Garber. En la misiva, Noem acusa a la universidad de negarse a cooperar con requerimientos de información y de fomentar un ambiente “inseguro” y “hostil hacia los estudiantes judíos”.
Asimismo, la funcionaria denuncia que Harvard promueve posturas pro-Hamás, así como políticas de diversidad, equidad e inclusión que califica de “racistas”.
En respuesta, Harvard anunció que presentará una demanda contra el gobierno estadounidense ante el tribunal federal de Massachusetts. En la acción legal, la universidad sostiene que la revocación es una represalia directa contra su defensa de derechos protegidos por la Primera Enmienda, al resistirse a las presiones gubernamentales para controlar su gobernanza, currículo e ideología.
La situación también se ve agravada por otras acciones del gobierno de Donald Trump, incluyendo la congelación de 2.200 millones de dólares en subvenciones federales, la cancelación de contratos por 60 millones de dólares y la deportación de un investigador de la Facultad de Medicina de Harvard.
La crisis no solo sacude los cimientos de una de las universidades más prestigiosas del mundo, sino que también deja en el limbo a miles de estudiantes internacionales, incluida una princesa europea.
Fuente: AFP




