

Un reumatólogo de 68 años, Zamora-Quezada, residente en Mission, Texas, fue condenado a 10 años de prisión y tres de libertad supervisada tras ser hallado culpable de diagnosticar falsamente a más de 1,000 pacientes con enfermedades graves para cobrar tratamientos innecesarios en su clínica.
Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el médico creó un esquema fraudulento que involucró más de 118 millones de dólares en reclamos falsos a aseguradoras, quienes pagaron más de 28 millones por servicios nunca requeridos. Además, falsificó registros médicos para respaldar sus diagnósticos falsos.
Zamora-Quezada aseguraba a sus pacientes que padecían artritis reumatoide, una enfermedad autoinmune crónica, y les administraba tratamientos tóxicos y pruebas innecesarias, como inyecciones, resonancias y radiografías, que incluso provocaron efectos secundarios graves como accidentes cerebrovasculares y daño hepático.
Durante el juicio, otros especialistas demostraron que la mayoría de esos diagnósticos eran falsos, y algunos pacientes declararon haber sufrido un grave impacto en su calidad de vida.
Con el dinero defraudado, el doctor financió un ostentoso estilo de vida: compró un jet privado, un Maserati GranTurismo y al menos 13 propiedades entre Estados Unidos y México. Estos bienes, junto con más de 28 millones de dólares, han sido confiscados.
“El Dr. Zamora-Quezada traicionó profundamente la confianza de sus pacientes vulnerables y abusó de los recursos públicos para enriquecerse”, declaró Matthew R. Galeotti, jefe de la División Penal del Departamento de Justicia.




