El volcán Etna, uno de los más activos de Europa, entró en erupción de forma repentina, sorprendiendo a turistas y residentes de la isla de Sicilia. Una gigantesca columna de humo y cenizas se elevó rápidamente, cubriendo el cielo y generando una atmósfera densa y oscura que obligó a los visitantes a evacuar con urgencia la zona para protegerse de posibles peligros.
Las autoridades locales coordinaron la evacuación y alertaron sobre el riesgo de nuevas explosiones, mientras el aeropuerto cercano suspendió temporalmente sus operaciones debido a la presencia de ceniza en el aire. Los equipos científicos continúan monitoreando el volcán para evaluar la evolución de la erupción y garantizar la seguridad de la población.




